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Riesgos del consumo de flúor


El flúor es un elemento tóxico y reactivo. Su exposición pasa inadvertidamente a través del uso en diversos artículos como en pastas de dientes, enjuagues bucales. Es utilizado como un ingrediente para disminuir la caries dental.

 

Puede dañar la salud de forma grave y permanente, causar una pubertad precoz con el consiguiente riesgo de infertilidad, destruir los huesos, y lo que resulta más paradójico, los mismos dientes.

 

Los riesgos de ingerir flúor en la pasta de dientes incluyen la fluorosis dental, las dolencias estomacales y erupciones cutáneas, afecta negativamente la función tiroidea, produce deterioro del metabolismo de la glucosa, daño cerebral y reducción del coeficiente intelectual.

 

La fluoración del agua ha sido prohibida después de años de estudio en  muchos países. El suministro de agua en Europa está libre de flúor, así como en China y Japón, pero sigue autorizado en Estados Unidos. Aunque busquemos activamente evitar su consumo es difícil que lo logremos, pues las pastas de dientes mayoritariamente están fluoradas. El uso de pasta de dientes con flúor, particularmente durante la primera infancia, presenta riesgos graves para la salud. Por este motivo en algunos países se exige que todas las pastas de dientes fluoradas que se venden tengan la siguiente advertencia de peligro: “Mantener fuera del alcance de los niños menores de 6 años de edad. Si accidentalmente se traga más de la utilizada para el cepillado, busque ayuda profesional o comuníquese con un centro de toxicología de inmediato”.

 

Los riesgos de intoxicación por flúor en niños se incrementan significativamente por el uso de envoltorios enormemente atractivos para ellos, con envases coloristas y dibujos infantiles, y el empleo de sabores de frutas azucaradas que las hacen más agradables a la boca de los niños.  Al usar estos sabores se vuelve peligrosa debido a que los niños pequeños tienden a tragar gran cantidad de la pasta que les entra en la boca ya que el sabor y el olor es similar al de las golosinas a las que están acostumbrados, incrementando de esta forma el riesgo de intoxicación aguda y poniendo innecesariamente en peligro su salud. En los casos de grandes ingestas, ya sea accidental o intencionadamente los síntomas son dolor gástrico, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y mareos.

 

El flúor provoca el efecto opuesto al que supuestamente se persigue, ya que debilita el esmalte y provoca más caries y decolora o mancha los dientes de forma irreversible, un efecto secundario asociado a la ingesta de flúor durante los años de formación de dientes y que se manifiesta como un defecto en el esmalte dental que en sus formas suaves se presenta como manchas blancas en los dientes, y en su forma moderada y severa se presenta como manchas marrones y negras con picaduras y destrucción del esmalte.

 

El flúor también se acumula en el cuerpo. Los niños no excretan por los riñones la misma cantidad de flúor ingerido diariamente que los adultos, acumulando el 80% en sus huesos frente al 40 % que se da en los adultos. La concentración de fluoruro en los huesos aumenta a lo largo de toda la vida. Y esta acumulación debilita nuestros huesos produciendo descalcificación y osteoporosis. Se ha comprobado que el flúor administrado a los animales en altas dosis destruye el sistema reproductor masculino, reduciendo el esperma y aumentado la tasa de infertilidad. En individuos sensibles el uso de pasta de dientes fluoradas puede causar erupciones cutáneas y dermatitis perioral alrededor de la boca, que cesa cuando se usa una pasta de dientes no fluorada.

 

Uno de los riesgos más importantes del uso e ingesta de pasta de dientes fluorada es el efecto sobre los niveles de glucosa en sangre y la insulina. Estudios sobre animales y humanos han puesto de manifiesto que ingerir diariamente dosis pequeñas de flúor, como 0,5 mg por kg, hace que tengan niveles de glucosa significativamente más altos en su sangre y disminuyan sus niveles de insulina. Esta evidencia científica nos plantea si el uso generalizado de la pasta de dientes con flúor está contribuyendo a la creciente epidemia de diabetes en los niños.

Y lo que no es menos grave, causa daño cerebral y reducción del coeficiente intelectual. Debido a sus efectos neurotóxicos, el flúor tiene la capacidad de interferir en las funciones cerebrales. Y está demostrado que permite una mayor absorción de aluminio en el cerebro, con la formación de depósitos de beta-amiloide, que están asociados con la enfermedad de Alzheimer.

 

En los siguientes  enlaces encontraras más información acerca de este tema:




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