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El dar y el recibir 2da parte


En un artículo anterior  mencionaba que nuestra estabilidad psicológica y espiritual, nunca estará completa sin el saber  dar y el saber recibir. Sin embargo en el aspecto de  la relación con la pareja y familia se  requiere un intercambio que hace  que esa relación se  nutra  y se  mantenga viva.

Ese impulso  de encontrar un equilibrio entre el dar y recibir es inconsciente y no siempre se logra, pues tenemos necesidades, patrones de comportamiento, que no siempre favorecen el equilibrio. El modo cómo damos a los otros y cómo recibimos de los demás genera  dinámicas que caracterizan la calidad de la relación.

 

Detrás de la manera habitual de dar y recibir subyacen a menudo de manera inconsciente necesidades y  motivaciones personales no reconocidas. Al no ser reconocidas, no han sido comprendidas. Esta situación de no reconocimiento, de lo que se esconde en nuestra tendencia a dar y recibir puede ser causa de sufrimiento y resentimiento.

 

Hay necesidades y demandas personales muchas veces ocultas para nosotros mismos, de las que no somos conscientes o no nos atrevemos  a expresar a los demás, que determinan los juegos psicológicos en las relaciones. Estos juegos psicológicos interpersonales pueden empobrecer las relaciones en lugar de nutrirlas.

En el dar y recibir pueden crearse expectativas que no se cumplan, simplemente porque se está pidiendo en el lugar equivocado, a una persona, a un grupo o situación que no corresponde. En ocasiones pedimos a quien no corresponde que nos de aquello que fue negado en el pasado en otras relaciones, en el seno familiar, en pareja, en el trabajo.

 

Cuando no se conocen las motivaciones que nos llevan a dar y a recibir de una determinada manera podemos exagerar las demandas a una persona, a un grupo. Podemos también no cumplir con lo que se espera de nosotros, de no ser capaces de dar en la medida adecuada.

 

La forma del dar y recibir, ha correspondido a mecanismos de adaptación en el pasado, ha sido aprendida en base a unas necesidades físicas y/o emocionales. La estrategia de relación, aprendida en edades tempranas, se manifiesta en los distintos ámbitos de la vida. Este aprendizaje marca el estilo en el dar y recibir.

 

Reconocer las necesidades que determinan el modo habitual en el dar y recibir es clave para crear relaciones adultas, compensadas, lo contrario nos puede llevar a crear relaciones descompensadas, a veces tóxicas y dañinas. El dar y el recibir es un factor muy importante para crear vínculos y relaciones sanas, maduras y constructivas. Las relaciones interpersonales sanas buscan el equilibrio en el dar y el recibir. En ocasiones los conflictos en las relaciones nos indican lo hay que mirar.

 

Aprender, nutrirse, crecer, es un buen propósito de las relaciones  entre adultos y conlleva un ejercicio continuo de reciprocidad y responsabilidad en el dar y recibir.

 



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