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Daños irreparables a la naturaleza


Durante los últimos meses los reportes sobre los incendios en Australia nos dejaron perplejos e impotentes, el fuego  generó más emisiones de efecto invernadero que los 116 países del mundo con menores emisiones en un año. Las llamas  devoraron más de 10 millones de hectáreas del país  acabando con la vida de  personas y  miles de millones de animales. El área total quemada en las últimas semanas superó los 10 millones de hectáreas.  Esta  pérdida irreparable de biodiversidad junto con la emisión

de aproximadamente 400 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono  acrecentó  el cambio climático que   avivaron dichos incendios. El cambio climático no provocó los incendios forestales de forma directa, pero el aumento de las temperaturas y la disminución de las lluvias secaron los árboles, las plantas y el suelo, convirtiéndolos en combustible que incrementaron los incendios, estos enormes incendios provocaron aún más el cambio climático,  puesto que al arder los árboles y las plantas liberaron el carbono que almacenaban  en sus troncos, hojas, ramas y raíces. Esto creó un círculo vicioso, ya que los mismos impactos del cambio climático lo

empeoraron aún más. Los fuegos destruyeron casi el 80 % de la región boscosa conocida como Montañas Azules, zona catalogada Patrimonio de la Humanidad, situada en Nueva Gales del Sur, el estado más afectado por el fuego.

 

 



Estas cifras  por el lado de los incendios son catastróficas y nos llevaría  a pensar que estaríamos dispuestos a realizar los cambios necesarios tanto a nivel individual como a nivel de gobierno y  Autoridades, sin embargo una muestra de indolencia  del sistema de intereses sacrificando el respeto a la naturaleza se observó en muchas de las  grandes ciudades del mundo incluyendo Sídney,  Australia que para celebrar la víspera de Año Nuevo 2020 desplegó una deslumbrante exhibición de pirotecnia sobre la bahía del puerto aun a pesar de la petición que firmaron más de 270 000 mil personas  pidiendo cancelar este evento  y destinar estos gastos en   salvar la vida silvestre de Australia. Otras ciudades de Asia, Europa, África y América se vieron inundadas de celebraciones

con fuegos artificiales, aunque en muchos casos se realizaron  manifestaciones masivas y  protestas por parte de los ciudadanos para cancelar estas celebraciones. 

 

Se podrán argumentar miles de justificaciones para seguir “celebrando” de esta manera  sin embargo la realidad es que el cambio climático es real y los gobiernos no están actuando con conciencia, y en   Nuestro país, ¿Qué está pasando? La Navidad llegó y se fue  dejando lamentablemente mucha contaminación,  igual que en esas ciudades, esas  mezclas de nitratos, sulfatos, percloratos en fórmulas de sodio, cobre, estroncio, litio, antimonio, magnesio y aluminio que se siguen permitiendo  en la mayoría de las ciudades del país, espectáculos tanto en fiestas

patronales como en   eventos especiales,  aun a pesar de  estar viviendo momentos muy complicados en materia del medio ambiente y aunque  existan multas por quemar cohetes o existan  “permisos” de las autoridades no por ello estos fuegos pirotécnicos no dejan  de producir este tipo de contaminación. 

 

Otro punto importante es la tala de árboles, cuando llega la Navidad, la tala de árboles alcanza cifras astronómicas, hay empresas que solo se dedican a plantar árboles con fines comerciales para después cortarlos en esas fechas navideñas. 



Las noticias sobre la contaminación y sus efectos estremecen pero ¿Estamos haciendo algo real? Estos incendios en nuestro planeta, en nuestro hogar, aunque se hablen distintos idiomas, con diferentes creencias,  con fronteras y limites políticos, la realidad es que  estamos conectados por el mismo aire, por la misma atmósfera y  no basta con criticar a los gobiernos por no hacer lo necesario para cambiar las políticas donde los intereses materiales son más importantes que el respeto a la naturaleza, estamos cavando nuestra propia muerte, la de nuestros hijos y nietos.   Es terrible observar las noticias de ese país lejano  con todos

esas especies de animales incinerándose pero también es terrible ver en los camiones de basura de nuestras ciudades y  colonias los árboles navideños secos tirados porque ya paso la temporada navideña,  acaso fue más importante la superficialidad de tener un árbol muerto en nuestro hogar, decorado de la manera más original  que el hecho de observar millones de árboles incinerados y fauna carbonizadas por esos incendios, acaso olvidamos que  el significado de la Navidad es el Amor. Estamos enseñando a las nuevas generaciones a buscar el bienestar en  aspectos externos,

como luces y fuegos artificiales sacrificando a quien nos da vida. Es muy egoísta cortar millones de árboles de navidad para utilizarlos de decoración en el hogar y después desecharlos en algún contenedor. Podemos hacer actos de amor reales, sin agredir a la naturaleza, recordar que el significado de la Navidad es el amor, el amor a nosotros mismos,  la vida, la compañía, y no reside en el sacrificio de árboles tan necesarios para seguir purificando la tan destrozada y contaminada atmósfera. Es momento de cambiar, todavía tenemos oportunidad… 



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Comentarios: 1
  • #1

    Armando Guillen (viernes, 07 febrero 2020 21:00)

    2004