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Alimentación para fortalecer el sistema inmunologico


Muchos son los factores que pueden alterar nuestras defensas; unos no dependen de nosotros como las  enfermedades autoinmunes, cambios estacionales, la edad, pero existen otros factores  sobre los cuales sí podemos actuar.

 

Seguro que entre los siguientes ejemplos todos reconocemos al menos un par de enemigos del sistema inmunológico presentes en nuestra vida cotidiana: una alimentación desequilibrada, el humo del tabaco, la cafeína, la contaminación ambiental, el estrés, el sedentarismo, el exceso de ejercicio físico, provocan que nuestro organismo y sistema inmunológico se debilite, facilitando el contagio de infecciones.

 

La alimentación es un factor muy importante para el sistema inmunológico, si es inadecuada o insuficiente se produce una caída de las defensas,  si es equilibrada, las mantiene en forma o las fortalece.

 

Hay síntomas que nos indican que nuestras defensas están bajas  como pupas en los labios,  cansancio  mayor  de  lo  habitual,   heridas  que tardan en cicatrizar, dolores musculares sin haber practicado ejercicio y fragilidad en el  cabello.

Una buena estrategia para aumentar la inmunidad natural se encuentra en la alimentación y el ejercicio físico.

La alimentación es un factor muy importante para el sistema inmunológico. Existe una relación directa entre ambos, ya que si ésta es inadecuada o insuficiente se produce una caída de las defensas, y por el contrario, si es equilibrada y completa, ayuda a mantenerlas en forma o incluso las fortalece.

 

Hay que comer de todo: una dieta variada con una proporción adecuada de todos los nutrientes garantiza un equilibrio interno que a la vez sirve como escudo protector.

 

Las dietas ricas en grasas reducen la respuesta inmunológica; no obstante, no es sólo una cuestión de cantidad, ya que la procedencia de las grasas que introducimos en nuestra dieta también es importante. Conviene incluir grasas monoinsaturadas, presentes en el pescado azul, frutos secos, aceite de oliva, consumir regularmente productos lácteos fermentados (yogur, kéfir) contribuye a aumentar las defensas.

 

 

OTROS NUTRIENTES RELACIONADOS CON EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

 

En general  lo adecuado es que se ingieren más  frutas  y verduras de preferencia verdes y crudas o  lo menos cocinadas de ser posible, para reforzar nuestro sistema inmunológico, pero dar variedad en nuestra alimentación también será un factor importante. Otros alimentos que proporcionan vitaminas y minerales son:

 

Vitamina C: reduce la duración y la severidad de las gripes y resfriados. La encontramos en frutas, verduras y hortalizas, como las fresas, el kiwi, cítricos, melón, pimiento, tomate y col.

 

Vitamina A: contribuye a mantener las barreras naturales contra las infecciones (mucosas). La encontramos en hígado, ghee, nata, huevos, lácteos y algunas frutas como el albaricoque, cerezas, melón y melocotón.

 

Vitamina E: aumenta la respuesta inmunológica. aceite de oliva, vegetales de hoja verde y frutos secos.

 

Otras vitaminas: tienen especial importancia las vitaminas del grupo B; tanto los alimentos de origen vegetal como animal son ricos en ella: carne, vísceras,  huevos, legumbres, frutas, verduras de hoja verde.

 

Hierro: hígado, carne, pescado y huevos.

 

Zinc y selenio: presentes en casi todos los grupos de alimentos.

 

 

PRACTICAR REGULARMENTE EJERCICIO FÍSICO

 

En general, es preferible practicar algún tipo de ejercicio aeróbico, que permita mover muchas partes del cuerpo a la vez, como nadar o montar en bicicleta. La intensidad del ejercicio ha de ser moderada, esforzarse hasta perder el aliento nunca es recomendable.

 

Evita el sobreesfuerzo. Si no estás acostumbrado a hacer ejercicio, debes empezar a practicarlo con moderación, adaptándolo a tu condición física y edad. Progresivamente podrás ir aumentando la intensidad del ejercicio físico, pero siempre evitando cansarte demasiado.

 

No debemos olvidar otros  factores importantes: el descanso nocturno, respetando el tiempo del sueño entre 6 y 8 horas, ya que algunas de las células de las defensas se producen durante el descanso;  el cuidado de nuestra piel, la barrera física que mantiene a raya las infecciones y aún más importante la forma en que respiramos, gracias a la respiración podemos tener energía y lograr llevar a cabo nuestra vida diaria de una manera más saludable,  la respiración diafragmática  rebaja súbitamente la frecuencia eléctrica del cerebro, sosiega, y así dejamos de estresarnos y lesionar nuestro sistema inmunitario.

En los siguientes enlaces podrás encontrar más información acerca del tema y diversas  técnicas acerca de cómo respirar profundamente para mejorar tu salud.

 




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