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En tiempos de pandemia, fortalecer el sistema inmunológico es de gran ayuda


En medio de la epidemia del covid-19, muchos quieren saber cómo darle una mano al sistema inmunológico. El coronavirus sigue infectando a miles en el mundo, mientras  los médicos reiteran que no existe tratamiento para este mal, los infectados deben esperar a que su sistema inmunológico actúe. Eso ha llevado a muchos a preguntarse cómo fortalecerlo. El sistema inmune empieza a declinar a partir de los 30 años. Científicamente no está comprobado que algo específico ayude. Parece que resulta muy complicado intervenirlo directamente pues no se trata de un órgano sino de un sistema y para funcionar requiere equilibrio y armonía. Algunos aspectos que pueden ayudar a fortalecerlo son: 

 

 

El ejercicio: Es uno de uno de los pilares de la vida sana, crucial para la buena salud, y por eso hay que hacerlo regularmente. No solo mejora el perfil cardiovascular, sino que también baja la presión arterial y ayuda a controlar el peso.  La actividad física también contribuye a un sistema inmune sólido porque promueve la circulación, lo que permite que las células y otras sustancias que defienden al organismo vayan libres por el cuerpo haciendo su trabajo. 

 

Vigilar el estrés: El estrés permanente o crónico perjudica el diario vivir.   Algunos lo han relacionado enfermedades con el estrés incluido el cáncer. Pero eso no quiere decir que la gente tenga que esperar de brazos cruzados a que infecciones como el coronavirus toquen a su puerta.

 

Dormir bien: Los expertos en sueño señalan que dormir las horas que requiere el organismo, para algunas personas entre siete y ocho horas, es esencial para una buena salud, si no duerme plácidamente, debe ajustar su sueño para que el cuerpo sienta la diferencia. Esto se debe a que la melatonina, que estimula las nuevas células inmunológicas, trabaja en la noche.

 

Alimentos integrales: La flora bacteriana intestinal utiliza la fibra de estos alimentos para su desarrollo y crecimiento. Esta microflora es fundamental como barrera defensiva frente a agentes externos potencialmente peligrosos para nuestro organismo. Los desequilibrios de la microbiota aumentan el riesgo de enfermedades inmunitarias como alergias, asma y enfermedades intestinales inflamatorias.

 

Vitamina C: alimentos con vitamina c, No es muy claro que ayude a proteger de las gripas, pero, una vez comienza la infección, favorece que la fase de síntomas desaparezca pronto porque las células inmunes necesitan altas dosis de esta sustancia.

 

Hidratarse: es importante porque las funciones metabólicas dependen del agua. Si esta deshidratada, la capa mucosa del tracto respiratorio y digestivo se altera y no atrapa los gérmenes antes de entrar en la célula. Como el té y el café son diuréticos, no cuentan en la dosis de líquidos que debe consumir a diario.

 

La dieta saludable: Consiste en evitar alimentos chatarra, enlatados, harinas, refrescos y jugos de frutas, alimentos fritos etc.  y promover la ingesta de frutas y vegetales de muchos colores garantizando bastantes antioxidantes y nutrientes que reducen la inflamación. Si se pueden consumir con cáscara, mucho mejor, pues ayuda a proteger la flora bacteriana en el tracto digestivo, si además  introducimos en la misma ciertos alimentos de temporada que conllevan al  fortalecimiento de nuestras defensas estaremos ayudando a nuestro sistema inmunológico a defenderse frente a los agentes externos que puedan debilitarlo. Los alimentos no son exactamente medicinas, pero muchos de ellos tienen nutrientes básicos para mantener el organismo en buen estado. Entre otras cosas contribuyen a mejorar la respuesta del cuerpo ante diversas dolencias actuando sobre el sistema inmunológico y haciéndolo más eficiente.


Por ello siempre es recomendable incorporar los siguientes alimentos en nuestro menu:

 

Ajo: Es saludable por distintas razones. Antiguamente se usaba para combatir las infecciones, porque es un eficaz anti-bacteriano y anti-viral y anti-fúngico. Hace disminuir la presión sanguínea y retarda el endurecimiento de las arterias.

 

Almendras: La vitamina E que contienen es clave para un sistema inmunológico saludable. Es una vitamina liposoluble, lo que significa que necesita grasa para absorberla de manera adecuada. Las almendras, así como nueces y otros frutos secos, tienen ambas cosas.

 

Arándanos: Tiene un compuesto flavonoide denominado atocianina, que le da su color oscuro, con propiedades antioxidantes y protectoras. Son especialmente valiosos para el sistema de defensa del tracto respiratorio.

 

Aves de corral: Cuando se está enfermo, una sopa de pollo no es un simple placebo para sentirte mejor. Combate los síntomas del resfriado y también es preventivo para los futuros. Cuando los virus invaden tejidos del tracto respiratorio superior, el cuerpo responde provocando una inflamación. Los glóbulos blancos acuden al rescate trasladándose a la zona y se defienden causando mucosidad. Al parecer, los ingredientes de la sopa de pollo detienen ese movimiento de las células y evitan así la aparición de las mucosidades asociadas al resfriado.

 

Camote: Contiene abundante beta caroteno, que a su vez aporta vitamina A, buena para la piel y que previene los daños provocados por los rayos ultravioleta. Tienen pocas calorías y una buena proporción de fibra.

 

Brócoli: Aporta numerosos minerales y vitaminas, entre las que destacan la A, C y E, además de antioxidantes y fibra. La mejor manera de obtener todos sus nutrientes es cocerlo lo mínimo posible o, mejor, tomarlo crudo.

 

Champiñones: El selenio, junto con las vitaminas B, riboflavina y niacina, es uno de sus componentes básicos para aumentar las defensas. Son asimismo ricos en polisacáridos, unas moléculas con azúcar que disparan la función inmune.

 

Chocolate negro: Su secreto es la teobromina, que protege a los glóbulos blancos de los radicales libres. Estos son moléculas que el cuerpo produce al descomponer los alimentos que ingerimos o cuando entra en contacto con contaminantes y que contribuyen a que desarrollemos enfermedades. De todas formas no conviene pasarse de dosis, porque tiene muchas calorías y grasas saturadas.

 

Cítricos: Limones, naranjas, toronjas y mandarinas estimulan, gracias a la vitamina C, la producción de glóbulos blancos, claves para combatir infecciones. Son especialmente recomendados para prevenir resfriados. Dado que el cuerpo no la produce ni la almacena por sí solo, es preciso ingerir alimentos que la contengan todos los días.


Cúrcuma: Es uno de los ingredientes básicos de muchos currys. Pero esta especia de color amarillo intenso y un tanto amarga se ha utilizado en muchas culturas como antiinflamatorio para los tratamientos de la artritis ósea y reumatoide. Recientes investigaciones han descubierto que las altas concentraciones de curcumina, lo que da a esta especia su color, puede ayudar a paliar los daños musculares provocados por el exceso de ejercicio.

 

Espinacas: Aunque tiene vitamina C, no es su principal propiedad. Se recomienda especialmente por sus antioxidantes y beta carotenos, que incrementan la capacidad del sistema inmune para combatir infecciones. Favorecen la división celular y reparan el ADN. Hay que cocinarlas al vapor  para aprovechar de la mejor manera posible sus beneficios.

 

Germen de trigo: Es la parte más interna del grano de ese cereal y sus principales valores son el zinc y las vitaminas E y, especialmente, la B6. Según varios estudios, la deficiencia de esta última causaría una pobre respuesta del sistema inmunitario frente a las enfermedades. Añadirlo al yogur o batidos, e incluso a preparaciones con harina es una buena forma de mejorar la función inmune.

 

Granada: El extracto de esta fruta se ha mostrado eficaz para detener el crecimiento de bacterias como la E-coli, la salmonela, listeria, entre otras. También se considera que algunos de sus componentes previenen el desarrollo de bacterias en la boca que derivan en el crecimiento de la placa dental y enfermedades de las encías. Tiene además propiedades antivirales, que actúan frente a la gripe, el herpes y otros virus, favorece el crecimiento de la flora intestinal que contribuye a mejorar la función inmune.

 

Jengibre: Es uno de los nutrientes a los que los orientales recurren cuando están enfermos. Combate inflamaciones, como las de garganta, y también es un paliativo contra las náuseas. Su regusto picante se debe al gingerol, un pariente de la capsaicina (que es lo que provoca que determinados pimientos piquen), que reduce los dolores crónicos. Tiene propiedades que combaten el colesterol, según reciente estudios realizados con animales.

 

Kéfir: Las bacterias que desarrolla este fermentado de la leche son muy saludables, especialmente para el sistema inmunológico, porque combaten otras bacterias, reducen la inflamación y aumentan la actividad antioxidante.

 

Kiwi: Además de otros nutrientes necesarios para el organismo, contiene folato, potasio, vitamina K y C, que estimula a los glóbulos blancos a combatir las infecciones.

 

Papaya: Una sola pieza de esta fruta puede proporcionar la cantidad de vitamina C que deberíamos ingerir a diario. También tiene unas potentes enzimas denominadas papaínas con efectos anti-inflamatorios. Aporta cantidades considerables de potasio, vitamina B y folato, muy recomendable para la salud en general.

 

Pimiento rojo: Es una de las hortalizas más ricas en vitamina C. Dobla, por ejemplo, la de los cítricos. Otra importante aportación que hace al organismo son los beta carotenos, muy recomendados para la salud ocular y de la piel.

 

Semillas  de girasol: El fósforo y magnesio son sólo dos de sus componentes, además de vitamina B-6 y E, de un elevado poder antioxidante y esencial para mantener el sistema inmunológico. También lo tienen los aguacates y las verduras de hojas verdes.

 

Sandía: El potasio, la vitamina A y la C son sus credenciales como potenciador de la función inmune; pero tiene también vitamina B.

 

Té verde: Su contenido en flavonoides, un tipo de antioxidante, es importante, pero lo que lo convierte en realmente beneficioso es el epigallocatechin gallate (EGCG), un antioxidante aún más potente que mejora la función inmunológica. El proceso de fermentación del té negro destruye buena parte de éste, por lo que es más conveniente el verde, sin fermentar. Es también una buena fuente del aminoácido L-teanina, que contribuye a la producción de componentes de los glóbulos blancos que combaten los gérmenes.

 

Cebolla: tiene un componente antiviral y antibacteriano que nos protege de contraer infecciones. Además, no sólo incrementan nuestras defensas sino que también mejoran nuestra respuesta frente a virus y bacterias y favorecen el proceso de curación.

 

 

Huevos: Este alimento contiene dos minerales esenciales para nuestras defensas, que son el zinc y el selenio. Además, su composición es muy rica en vitaminas, ácidos grasos y proteínas de alto valor biológico, por ello es recomendable incorporarlos a nuestra dieta si queremos prevenir una infección


 

En el siguiente enlace podrás encontrar información detallada acerca de cómo nos enfermamos y las alternativas que podríamos hacer para aumentar las defensas del cuerpo. Te invito a que con mucha calma puedas ver  este video, esta tan bien explicado y te proporciona  acciones necesarias para mejorar la salud.

 

 


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