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Momentos de cambio - parte 1


 

Los virus son muy pequeños, microscópicos,  causan enfermedades infecciosas, como el resfriado común, gripe, SIDA, viruela, el Ébola y ahora CORONAVIRUS entre otras enfermedades.

 

Los virus atacan distintas células del cuerpo, como el hígado, el sistema respiratorio o la sangre. Cuando se contrae un virus, uno no siempre se enferma, porque  el sistema inmunitario puede ser capaz de combatir la enfermedad, los tratamientos médicos sólo  ayudan a disminuir los síntomas mientras se espera a que el sistema inmunitario luche contra los virus.

 

Los antibióticos no funcionan para las infecciones virales, sin embargo algunos  alimentos y suplementos como la vitamina C y vitamina D son importantes para mantener el sistema inmunológico fortalecido.

 

Además de las enfermedades causadas por los virus existen otras enfermedades que se desarrollan  provocando una calidad de vida muy pobre y la muerte, algunas de estas se mencionaron en el reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del año 2018, en este se informa que el 88.4 por ciento de las muertes obedeció a enfermedades y problemas relacionados con la salud,  las cuatro principales causas de muerte tanto en hombres como en mujeres son:

 

* Las enfermedades del corazón: Respecto a las muertes ocasionadas por enfermedades del corazón se encuentran las  isquémicas (reducción del flujo sanguíneo al corazón por bloqueo parcial o total de las arterias)  seguidas por las hipertensivas  y las relacionadas con la circulación pulmonar y otras enfermedades del corazón.

 

* La diabetes mellitus: Las defunciones que ocurren a causa de la diabetes mellitus han escalado posiciones entre las principales causas de muerte.

 

* Los tumores malignos: los fallecimientos causados por tumores malignos también han ido en aumento, si bien a un menor ritmo que las que ocuparon las primeras dos posiciones, su tendencia va en aumento, entre las defunciones provocadas por tumores malignos sobresalen los tumores  de órganos digestivos, seguidos de los de los órganos genitourinarios y los de los huesos, de los cartílagos articulares, del tejido conjuntivo, de la piel y tumores de mama.

 

 

* Los padecimientos del hígado: De acuerdo con las cifras de INEGI, los decesos por enfermedades del hígado se observan con mayor frecuencia a partir de los 25 años, particularmente por origen alcohólico.

 


En cuanto a las principales causas de mortalidad en niños y adolescentes alrededor del mundo es el cáncer.  Las últimas estimaciones mencionan  que cada año se diagnostican aproximadamente 18 millones de casos nuevos de cáncer en todo el mundo de los cuales, más de 200,000 ocurren en niños y adolescentes. Aunque el cáncer en la Infancia y la Adolescencia es poco frecuente, es un problema de Salud Pública ya que es una de las principales causas de mortalidad por enfermedad en este grupo de edad y tiene un gran impacto físico, social, psicológico y económico, tanto para el paciente como para sus familiares.

 

Estas estadísticas muestran un panorama general acerca del estado de salud de nuestro país y del mundo, por otro lado debido a la pandemia del coronavirus, día a día van en aumento los casos de contagio y decesos no solo en nuestro país sino en todo el mundo, y por esta situación surge una interrogante, ¿Porque algunas personas se recuperan del covid 19? ¿Porque algunas personas solo tienen síntomas leves? ¿Porque otros pacientes tienen complicaciones que les lleva a una muerte?

 

A nivel nacional y mundial las autoridades piden a la población seguir las medidas de protección básicas para evitar un contagio, hace unos días en nuestro país se declaró la fase 3, y las cifras de contagio  van aumentando, esto  hace que sea incierto el futuro que nos espera,  aunque muchas de las personas con COVID-19 tienen una enfermedad leve y pueden recuperarse en casa sin atención médica, existen  casos graves que requieren atención y apoyo en el hospital.

 

Por otro lado  el hecho de seguir las medidas para evitar los contagios con el virus COVID-19 ha hecho que el lugar más seguro sea el hogar,  permanecer encerrados para evitar  un posible contagio por lo que es necesario tener ciertas rutinas y pasarla lo más tranquilo posible, es en esos momentos cuando por ansiedad aparecen los antojos de ingerir alimentos entre comidas, lo más fácil es probar unas galletas, un helado  o unas papas fritas etc. estos alimentos poco saludables, promovidos por la publicidad tienen efectos nocivos en la salud, ya que este tipo de alimentos acrecienta los niveles de sobrepeso y obesidad, y las estadísticas anteriormente descritas lo demuestran. Es muy común escuchar a las  personas citar la  importancia   de fortalecer el sistema inmune pero ¿Cómo hacerlo? ¿Qué hacer?

 

Existen múltiples factores tanto internos como externos a tener en cuenta cuando se presenta una enfermedad, en muchos de esos factores no se puede tener el control, pero los malos hábitos influyen en gran medida en la calidad de vida que se tiene, el consumo habitual de alcohol, tabaco, comida chatarra, alimentos procesados, azúcar, sal,  sedentarismo, mala gestión del estrés,  angustia, tensión emocional en general, todos estos factores son perjudiciales para la salud, además de la pobre ingesta de frutas, verduras, semillas, fibra, probióticos, aunado a esto el poco conocimiento en cómo alimentarse sanamente siguiendo dietas  de moda.

 

 


En la década del 2000  se empezó a utilizar un instrumento que  fue diseñado para los mexicanos,  este instrumento es  El Plato del Bien Comer cuyo uso se volvió reglamentario en el año 2006 y  forma parte de la Norma Oficial Mexicana para la promoción y educación para la salud en materia alimentaria, es una  ayuda gráfica, para ilustrar cómo promover una dieta saludable, mediante la combinación y variación de los alimentos que integran la dieta. Si se analiza de cerca el plato del bien comer, se observa que cada uno de los grupos ocupa el  mismo espacio, todos los grupos cumplen una función específica y se debiera aprender a combinarlos y variables  para llevar una dieta equilibrada. Cuando se diseñó el Plato del Bien Comer, se  asignó un color a cada grupo de alimentos:

 

 

Verde: Frutas y verduras.

Amarillo: Cereales y tubérculos.

Rojo: Leguminosas y productos de origen animal.

 

 

Para ello Se eligieron los colores del semáforo y así  la población podía  identificar fácilmente las porciones que debe consumir:

 

Semáforo rojo: Si se observa atentamente, las leguminosas tienen un fondo naranja, lo que quiere decir que puedes comer un poco más que de las carnes.

Semáforo amarillo: A los cereales se les asignó este color porque pueden consumirse regularmente, pero con moderación.

Semáforo verde: Incluye sin restricción frutas y verduras.

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada persona debe consumir, por lo menos, cinco porciones de verduras y/o frutas diariamente. Las frutas y verduras son indispensables para nuestra salud, poseen múltiples vitaminas, antioxidantes, minerales y  fibra.

 

Como se puede observar, interpretar el Plato del Buen Comer es sencillo pues permite identificar los grupos de alimentos y  muestra cómo combinarlos y variarlos. Sin embargo a pesar de estos esfuerzos del gobierno para que la población aprenda a nutrirse y no solo a alimentarse las estadísticas de los fallecimientos en nuestro país indican que las enfermedades por una mala alimentación van aumentando.

 

Algo muy importante es  mencionar que toda planta, verdura, fruta, nuez o semilla cruda en su estado natural está compuesta de átomos y moléculas en  los que residen enzimas que son el principio vital de toda célula viva, cuando se consumen frutas y verduras ya no hay  necesidad de beber tanta agua, porque  las plantas y frutas toman los minerales del suelo, nos hidratan  y después nosotros consumimos esa agua de frutas y verduras.

 

 


Cuando el cuerpo está bien nutrido los antojos disminuyen porque el cuerpo se siente bien, hay  factores que ayudan a controlar la ansiedad, sobre todo la que se siente en estos momentos de crisis,  el enfoque que debemos  tener en mente debería ser  ganar en salud, ser conscientes  en estos momentos de incertidumbre acerca de lo que se come, cuando se come, cuánto se come,  activar el cuerpo para soltar el estrés que ha generado a nivel global la pandemia del coronavirus, llevar una rutina, algo que ayude a mantener cierto control  con alimentos reales para que el cuerpo se sienta bien y no estar a cada rato picando.

 

 

Esos alimentos reales son los que vienen de la naturaleza, frutas y verduras, que proveen muchos nutrientes, vitaminas y minerales.

 

 

Evitar  los alimentos procesados, los que vienen empacados con aditivos y conservadores, porque tienen grasa saturada, alto nivel calórico, azúcar, sodio, o una lista interminable de ingredientes con nombres raros para nada naturales.

 

 

Un ejemplo de esto son  los embutidos que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, cáncer y hasta causa muertes prematuras, el consumo constante y  usual de grasas saturadas consideradas como las menos beneficiosas para el organismo. Otra enfermedad es la osteoporosis, esta enfermedad  es consecuencia de los azúcares y las carnes, el exceso de la ingesta del café o té negro, ya que estas bebidas impiden que el cuerpo absorba el hierro. El plato del bien comer solo podría ser un inicio a comer sano, sin embargo en lo personal opino que si es necesario que las porciones de frutas y verduras sean mayores a los carbohidratos sobre todo los simples como pan, pastas, arroz y harinas refinadas. Como se ha mencionado anteriormente, una mala nutrición puede llevar a múltiples enfermedades, pero hay una que merece especial mención:

 

 

LA DEPRESIÓN: aunque parezca mentira, una ingesta deficiente de comida puede llevar a la  depresión, esto  debido a la gran multitud de desequilibrios que se producen en el organismo y que hacen que la falta de nutrientes no  deje funcionar física y psicológicamente de la manera deseada nuestro organismo. Aunque haya demasiada información al alcance de la mano, ¿Qué es lo que hace falta? Tener buena salud no es una cuestión  complicada como podría pensarse, contrario a lo que escucha en los anuncios de medicamentos en la televisión, el cuerpo está diseñado para sanar y repararse a sí mismo y para evitar activamente la aparición de enfermedades, a través de sistemas, pero para que el cuerpo funcione correctamente, necesita ser sustentado y alimentado.

 

 

La verdad es que la mayoría de las enfermedades ocurren por tener una mala nutrición y falta de movimiento físico. Los medicamentos no ayudan ni alimentan las capacidades innatas de sanación del  cuerpo, por el contrario, los alimentos reales, el dormir la cantidad de horas adecuadas y el movimiento, sí lo hacen.

 

Excesivas cantidades de proteínas de baja calidad y cantidades insuficientes de grasas saludables, en combinación con la inactividad, promueven una cascada de efectos metabólicos que ocasionan una disfunción y al parecer estos son los principales factores causantes de la mayoría de los padecimientos.

 

Otro factor que no ayuda es que  a la mayoría de los médicos se les enseña muy poco sobre el uso de los alimentos para sanar  inclusive, muchos doctores no se toman el tiempo para aprender los principios nutricionales básicos, por lo que muy pocos médicos convencionales tienen un conocimiento previo para orientar en relación a la sanación alimenticia. Muchos desconfían totalmente en las afirmaciones de que los alimentos podrían sanar. No obstante, en realidad tal desconfianza no se basa en hechos.

 

Los estudios médicos proporcionan una gran cantidad de evidencias que muestran cómo los alimentos y la actividad física influyen en la salud y la longevidad. Inclusive, hay una sólida base de pruebas que demuestra que la mente y perspectiva influyen en la salud, para bien o para mal.

 

Es fácil olvidar que nuestra alimentación y estilo de vida han cambiado  en los últimos 100 años. Muchos no recuerdan ni comprenden cómo era la vida en ese entonces, y lo que las personas comían realmente y eso es parte del problema.

 

 

 

Reconocer el hecho de que al consumir ALIMENTOS REALES, es decir, alimentos que sean tan cercanos a su estado natural, o tan puros, como sea posible es una necesidad fundamental para tener salud y prevenir enfermedades.  Hacer un compromiso consigo mismo para vivir saludablemente es un proceso continuo. Es prácticamente imposible hacer todos los cambios necesarios de una sola vez. El truco es tener un amplio entendimiento de lo que significa vivir saludablemente, y luego implementar los cambios necesarios uno por uno.

 

 

 

Continuará...

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