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Momentos de cambio - parte 2


Por otra parte en 1990 se llevó a cabo la Cumbre Mundial a favor de la Infancia, en la cual la comunidad internacional se comprometió a instrumentar acciones encaminadas a proteger y promover los derechos de niños y niñas a sobrevivir, aprender y crecer; a desarrollarse y alcanzar su pleno potencial, y a reconocerlos como sujetos de derechos.

 

En esta cumbre se establece que la población infantil es dependiente y asume múltiples peligros que ponen en riesgo su crecimiento y desarrollo: la discriminación, el maltrato y la explotación son solo algunos ejemplos en los que sus derechos son transgredidos y los pone en situación de vulnerabilidad. Conscientes de este contexto, la comunidad internacional coincide que al ejercer sus derechos, los niños mejoran sus oportunidades y calidad de vida.

 

La primera medida jurídica sobre los Derechos del Niño se tomó en 1924 y fue ratificada en la Declaración de los Derechos del Niño en 1959  en la Declaración Universal de Derechos Humanos. En México desde el año 1924, se decretó el 30 de abril como “Día del Niño”, cuando el general Álvaro Obregón era presidente de la República y José Vasconcelos era  ministro de Educación Pública.

 

 

México ha colaborado  en la Convención de los Derechos del Niño y con ello ha fortalecido sus instrumentos jurídicos y los mecanismos de política pública que tienen como objetivo generar un contexto de equidad e igualdad para que toda la población infantil desarrolle sus potencialidades.

 

 

Ahora bien, qué pasa en las escuelas al celebrarse estas fiesta en homenaje a la niñez, en la mayoría de las instituciones educativas ese famoso “Día del niño” los chicos salen atiborrados de dulces, refrescos, jugos industrializados, comida chatarra , estas celebraciones van en contra de la declaración de los derechos de los niños, pues se les fomenta el consumismo y una mala alimentación por lo que en el peor de los casos llegaran a  formar parte de las estadísticas futuras de las enfermedades por una mala alimentación.

 

 

¿Qué profesor o profesora se rebela a estas acciones implementadas en cada escuela?

¿Qué escuela será capaz de dar el primer paso para educar en aspectos esenciales a las futuras generaciones y lograr verdaderamente una población sana y feliz?

¿No es esto maltrato por omisión por parte de quien debiera formar y enseñar con conciencia?

¿No es esto  trasgredir sus derechos en la edad en que son  vulnerables? 

 

 

Esto  sucede en las escuelas, cada año y no solo en el día del niño, también sucede en día de muertos, navidad, día del amor y amistad,  etc. Esto pasa en las escuelas  ¿Pero qué pasa en el hogar? Los y las  responsables de alimentar a los bebes utilizan papillas que “según” tienen las propiedades nutritivas descritas en las etiquetas, leches industrializadas en lugar de leche materna, golosinas y comida enlatada, comida chatarra como premio a los hijos o para obligarlos a realizar sus tareas, algunas veces por  falta de tiempo, conveniencia, hasta pereza en ocasiones.

 


Qué hay de formar desde casa, que hay de ser los primeros maestros de los hijos, ¿cómo evitar estos hechos? Esto también impide que los niños desarrollen todas sus potencialidades, esto también es maltrato infantil ya que impide el desarrollo de sus potencialidades. Este es un panorama para nada grato, en donde la realidad de estos tiempos de pandemia es la señal para empezar a hacer conciencia, para empezar a hacer profundos cambios, analizar y reflexionar  cómo educamos a nuestros hijos en  casa, como educan a nuestros hijos en las escuelas, como nos estamos educando nosotros mismos, como hacer un mayor esfuerzo para romper con estos hábitos, tradiciones y creencias  nocivas.

 

 

En un mal ejemplo si estuviéramos agonizando, con múltiples dolores y  nos preguntaran ¿Qué cambiaría de su vida? ¿Cambiaría sus prácticas de alimentación? ¿Qué le falto por hacer o practicar? Probablemente muchas personas se lamentarían, otras tantas  responderían “de algo me tengo que  morir” “lo bailado quien me lo quita” y así es, sin embargo el seguir viviendo por vivir, sin desarrollar los dones  y capacidades que como seres humanos tenemos, y seguir dejando un legado a nuestros sucesores, un legado de enfermedad, de resignación, no creo que esta herencia haga sentir  orgullo, y que lo sigan repitiendo nuestras familias,    y no me refiero a dejar herencias materiales, sino a un estilo de vida saludable.

 

No es agradable observar en los hospitales a tantas personas con diversas enfermedades, no es agradable ver a seres queridos en agonía con el sufrimiento por no haber hecho un cambio a tiempo,     tenemos a personas que nos aman y desean lo mejor para nosotros, y ¿nosotros deseamos lo mejor para ellos? ¿Hacemos lo mejor para que ellos  estén bien? O solo seguimos reproduciendo lo que nuestros antepasados pudieron darnos,  en este aspecto entra la relación de la comida con el aspecto emocional, querer disfrutar de determinado alimentos perjudiciales porque nos llevan al recuerdo de momentos cálidos y agradables en familia, generalmente en la infancia, sin embargo nadie da lo que no tiene.  

 

 

Para empezar un cambio es necesario empezar por uno mismo, el ejemplo es la mayor herencia que puedes dejar a los tuyos, puede ser un buen ejemplo o un mal ejemplo. Recursos que creíamos tener en abundancia, como la salud física y la mental, comienzan últimamente a desequilibrarse. Se puede aprovechar el aislamiento obligatorio para incorporar de forma voluntaria hábitos más conscientes y  sanos,  se puede habituar al cerebro, automatizar procesos, crear buenas costumbres, usando esta premisa, la cuarentena que mantiene a millones de personas encerradas en casa puede ser un buen momento para que las neuronas construyan buenos hábitos, a base de frecuencia, rutina, apoyo y estímulos para que queden registrados en el cerebro.

 

 

Los retos son muchos y variados, desayunar fruta, preparar ensaladas,  hacer yoga, leer, hacer respiraciones profundas, meditar... dependiendo de la persona o personas se requerirá de más o menos tiempo para conseguir hacerlo sin esfuerzo, es cuestión de empezar, solo de empezar… sin embargo cada día se puede hacer un cambio, pequeño, aprovechar cada día que se tiene vida para sacrificar el placer por el bienestar, eligiendo  las acciones y disfrutar al máximo de una buena calidad de vida.


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