· 

HELIA BRAVO HOLLIS: La primera bióloga mexicana

Helia Bravo Hollis nació en la Ciudad de México el 30 de septiembre de 1901, falleció en el  año 2001 a los 99 años  con una lucidez y serenidad que le había proporcionado su trabajo investigador acerca de los cactus.

s paseos dominicales con sus padres  despertaron en ella su amor por la naturaleza, además de haber tenido la fortuna de contar con el apoyo de buenos maestros que le supieron cultivar sus cualidades Helia tuvo que empezar a estudiar Medicina, ya que aún no existía esa carrera en la Universidad, sin embargo, Biología comenzó sus clases un año después en la Escuela de Altos Estudios y Helia Bravo pidió su cambio. La joven científica publicó su primer trabajo en la ‘Revista Mexicana de Biología’ en 1921. En 1927 Helia Bravo Hollis se convirtió en la primera bióloga titulada de México y en 1929  fue  elegida para formar el herbario y también fue la encargada  del estudio de las cactáceas, una de las familias de plantas más identificativas de México como  cactus, chollas, nopales y más de 700 especies que en su mayoría no existían en  otro lugar. 

 

Antes de ella a nadie  se le había ocurrido recorrer  sierras, montañas y desiertos en busca de todas las variedades de cactáceas para clasificarlas, nombrarlas y explicarlas para la posteridad.

 

Solo su paciencia y  dedicación extremas le permitieron  realizar un trabajo tan vasto de esas especies con afiladas espinas.

Helia Bravo Hollis comenzó así una etapa de viajes para recabar información, recolectar muestras y fotografiar diferentes tipos de cactáceas que culminó en 1931 cuando se graduó como Maestra en Ciencias Biológicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Su mérito, además de ser pionera en la Botánica mexicana y en el estudio y clasificación de los cactus, se extiende a otros campos de la Biología a nivel mundial, ya que también destacan sus investigaciones en campos de la protozoología, la flora acuática, la flora y la vegetación de zonas tropicales y áridas.

 

El Jardín del Desierto, dentro del Jardín Botánico de la UNAM, lleva su nombre, al igual que un jardín botánico y una colección de cactus en Zapotitlán de las Salinas, en el estado de Puebla. En el año 2000 también se creó una Reserva de la Biosfera en Metztitlán, en gran parte gracias al trabajo investigador que realizó en esa zona. La Reserva de la Biósfera de la Barranca de Metztitlán es considerada una de las zonas cacto lógicas más importantes de México, se caracteriza por su gran riqueza biológica y su belleza escénica en la que sobresalen enormes cactáceas y especies que se han adaptado a sobrevivir en terrenos muy inclinados y rocosos, desafortunadamente debido al sobreuso de estas plantas, y su moda y conocimiento mundial, muchas de estas especies de cactáceas están en peligro de extinción. La bióloga declaró en una  revista:

 

“El motivo de mi vida fue la biología y las cactáceas. Dediqué casi mis 100 años de vida a mi ciencia preciosa. Gracias a ella vivimos, gracias a ella conocemos la naturaleza de la que somos parte”

 

Esta emotiva mujer que amaba a la biología, dejo un gran legado, tesoro que tenemos la obligación de proteger para el  equilibrio de nuestro medio ambiente.

 

 

 

En los siguientes videos podrás admirar algunas especies que se encuentran en la reserva de la Biosfera de la barranca de Metztitlán y el Jardín botánico de Zapotitlán. 

 


Escribir comentario

Comentarios: 0