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La nutrición y la publicidad


"La publicidad tiene el propósito de informar y comunicar utilizando  palabras e imágenes, existe, desde que aparecieron  productos para comercializarse.

 

Debido a la grandiosa capacidad de persuasión   de esta herramienta, es uno de los factores más importantes para la venta de un producto o la promoción de un servicio.   Por todo ello es obvio que influye  en la alimentación de los consumidores, por lo que  para controlarla se han elaborado numerosas normativas y  leyes gubernamentales en los países.

 

En ocasiones  la ciencia es utilizada para respaldar y lanzar las últimas novedades en productos que supuestamente mejoran la salud y el bienestar. Pero, ¿está todo permitido en los anuncios publicitarios? Porque en los últimos años se ha desarrollado un problema alimentario a nivel global, el sobrepeso, la obesidad, y muchas más enfermedades crónicas que están afectando la salud de la población, y que en esta crisis de la pandemia del Covid-19 se puso de manifiesto que las personas más afectadas son las que tienen su sistema inmune debilitado, siendo una de las causas la ingesta de comida chatarra de poca calidad o baja en nutrientes, misma que es la más publicitada, incluso en horarios infantiles por lo que  es un factor que puede desencadenar enfermedades.   La mejor plataforma para hacer llegar los mensajes publicitarios es la televisión, Los niños son el grupo social más sensible a los estragos de la publicidad, muchas veces llegando a convertirse en dependientes del mercado del consumo; de ahí que en los últimos años haya ido incrementándose la preocupación en la relación entre publicidad y edad infantil.

 

Dado que la mayoría de los niños sobre todo de menores recursos ven la televisión a diario, muchas veces siendo la única opción de entretenimiento a su  alcance, los anuncios y mensajes que reciben fomentan la pasividad sin impulsar la reflexión ni la participación generando  solo consumismo. Muchos de los alimentos que se promocionan generan adicción por lo que  esta publicidad engañosa y súper llamativa  ofreciendo nuevos sabores, cómodas presentaciones, “adicionado con vitaminas”, la realidad de lo que  ofertan son  alimentos  demasiado energéticos y de poco valor nutritivo, generalmente ricos en azúcares simples y grasas.

 

La publicidad de alimentos utiliza estrategias a las que los menores son muy sensibles estimulando la fascinación con  los colores llamativos, música alegre, personajes de animación o la asociación de un alimento con el éxito social, regalos promocionales  o personajes fantásticos que prometen felicidad, compañía y sabores irrepetibles,  todo ello somete al naciente consumidor al poder del anuncio y por consiguiente, al del alimento en cuestión.  Los alimentos más  ofertados son galletas, cereales de desayuno, refrescos, jugos,  lácteos, chocolates, pizzas,  helados, pastelillos, batidos, golosinas, refrescos, fritos y  patatas fritas, todos ellos alimentos de alto contenido energético, colorantes artificiales y aditivos químicos.

Con la globalización esta comida chatarra es muy comercializada en todas las culturas, siendo un factor  responsable, entre otras razones, del incremento de la obesidad en todo el planeta.

 

 

Es necesario que los anunciantes y agencias de publicidad desarrollen estrategias conjuntas para elaborar una publicidad de alimentos enfocada en la salud y no en la adicción, con un enfoque educativo, dirigiendo su influencia en especial a la infancia y adolescencia con contenidos sobre una alimentación sana, equilibrada, complementada con ejercicio físico, ello sería un importante objetivo social, que crearía hábitos y conductas alimentarias sanas, dando preferencia a anuncios de frutas, verduras o pescado que son base de una dieta equilibrada, incluyéndose recomendaciones dietéticas, consejos alimentarios o hábitos de vida saludables. Está claro que existe  una divergencia clara entre lo que se ofrece en la realidad y lo que los expertos en nutrición recomiendan consumir.

 

Lo anterior siendo una utopía, muy alejada de la realidad debido a los intereses económicos de grandes empresas, hace que  esta responsabilidad la asuman  las personas. Es hora de  que el consumidor tome conciencia de lo que es bueno para sí mismo y para su familia, evitando caer  en la publicidad engañosa, es necesario que el consumidor tome conciencia de la importancia de estar sano y de enseñar a su familia hábitos que le generen una calidad de vida, es momento de abrir los ojos y darse cuenta que quien debiera  decidir es uno mismo en base al conocimiento, y no en base a la publicidad con contenido subliminal,  el darse cuenta que nosotros somos los responsables de  escoger un estilo de vida, lejos de alimentos basura y de adicciones alimentarias que  inconscientemente  llegan solo para enfermarnos.

 

La publicidad cumple su cometido de promoción, sin embargo los responsables de las decisiones  para los hijos son los adultos encargados de satisfacer las necesidades básicas de los menores que son vulnerables de la información que llega a su cerebro, estos encargados de la formación de los menores son los padres, abuelos,  cuidadores, incluso los maestros.

Es necesario ser crítico en cuanto a lo que se decide y la mejor arma es el conocimiento.  Esta crisis de la pandemia ha puesto en relieve que es necesario sacrificar el placer  por el bienestar. Solo depende de ti.

 

Te dejo los siguientes enlaces, el primero es un documental acerca de cómo algunas empresas no brindan la verdadera información acerca de sus productos y la adicción que causan al consumirlos, el siguiente video es acerca del conocido Dr. Gatell acerca del tema de la alimentación.

 



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