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¿Por qué la pandemia no es realmente tan buena para el medio ambiente?


Los datos son contundentes: la pandemia del coronavirus ha generado la mayor caída en la emisión de CO2 de la que se tenga registro en la historia. Ninguna guerra,  recesión u  otra pandemia, ha tenido un impacto tan dramático en las emisiones de CO2 durante el último siglo como el que ha logrado el covid-19 en pocos meses. Hay menos aviones en los cielos y menos autos en las vías. El consumo de energía ha bajado. La NASA ha detectado desde el espacio la disminución de gases contaminantes en la atmósfera. Los sismólogos han notado que el planeta incluso está vibrando menos. En las redes sociales circulan imágenes de aguas que se ven más cristalinas y animales que ahora pasean felices por las ciudades sin humanos a su alrededor.

 

Sin embargo los impactos positivos visibles, tanto en la mejora de la calidad del aire o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, solo son temporales, ya que se deben a la trágica desaceleración económica y al sufrimiento humano.

En los últimos 100 años varias crisis han significado una disminución de las emisiones de CO2 derivadas del uso del petróleo, gas y carbón. Así ocurrió durante la epidemia de gripe española, la Gran Depresión y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La mayor caída en las cantidades de CO2 proviene de la disminución del transporte terrestre. A nivel global, hasta marzo de 2020 el promedio de transporte terrestre había disminuido 50% respecto al mismo período de 2019. El tráfico aéreo también ha disminuido, sin embargo las emisiones provenientes de los aviones solo representan el 3% del total global.

En algunos países  han comenzado a ver iniciativas en favor del ambiente impulsadas por el coronavirus, por ejemplo en París se están habilitando 650 km de “ciclovías corona”. En Milán se anunció un ambicioso plan para reducir el uso de autos y priorizar a peatones y ciclistas, como respuesta a la crisis causada por el virus.

 

El panorama, sin embargo, es más complejo. China y EE.UU. las dos superpotencias, han visto cómo la pandemia destruye su economía.

 

Ambos países están desesperados por volver a los niveles de producción anteriores al virus, así que sus líderes pueden pensar que la manera más segura de lograrlo es recurriendo a los viejos y confiables combustibles fósiles. Ante este panorama, los gobiernos enfrentan un dilema muy complicado,  decidir si rescatan  empresas contaminantes y usar ese rescate como palanca para imponer reformas con un enfoque ambiental, o dejar que vuelvan al uso intensivo del carbono como una medida para arreglar la economía de manera rápida. En EE.UU., algunas empresas de combustibles fósiles están decididas a buscar que el gobierno las rescate sin comprometerse con un futuro menos contaminante.

 

Respecto a otras fuentes de contaminación, el Banco Mundial ha alertado sobre algunos países y ciudades que han relajado las medidas que tienden a desestimular el uso del plástico. La ONU, por su parte, afirma que como resultado de la pandemia habrá un aumento de peligrosos desechos médicos, de mascarillas, cubre bocas y más.

 

Para lograr una real disminución notable en las cantidades de CO2 en la atmósfera, se debería lograr una reducción sostenida del 10% a nivel global en el uso de combustibles fósiles durante un año. La NASA advierte que la disminución en las emisiones de gases como el CO2 necesitaría ocurrir durante un periodo de tiempo largo y sostenido para que pueda tener un impacto medible en el clima. Por eso, el efecto del coronavirus en el planeta depende de las decisiones que se tomen al momento de superar la crisis sanitaria.

 

Cualquier impacto ambiental positivo que surja de esta aborrecible pandemia debe ser un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo hacia un ambiente más limpio y ecológico. Todo depende de lo que estamos aprendiendo en esta  pandemia que nos fuerce a cambiar nuestros comportamientos.

 

Aunque los efectos del coronavirus son para muchos más evidentes en este momento que los de cambio climático, los expertos dicen que por causa de la pandemia no se debe descuidar el medio ambiente.

 

La crisis climática no dará oportunidad de quedarse dos meses en casa y luego volver a la normalidad porque cuando llegue la crisis climática esta será más severa... y no se solucionara de la noche a la mañana con una maravillosa vacuna o con una sana distancia.

 

No hay una cura mágica para el cambio climático, es necesario seguir con los cambios a nivel personal que se han descrito en otros artículos,  y sobre todo seguir modificando nuestros hábitos en pos de cuidar nuestro hogar el planeta.

En los siguientes enlaces podrás conocer más información acerca de este tema.

 



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