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El perdón a uno mismo


Anteriormente se hablaba de la culpa como una pesada carga que evita  vivir el presente en todo su esplendor, decíamos que  si la culpa no aporta nada,   entonces ¿Cómo hacer para dejarla atrás? El perdón a sí mismo es una de las respuestas, es un enorme desafío el afrontar las malas decisiones y el daño causado a los demás. Ellos nos podrán comprender y perdonar, pero el perdón a uno mismo  es el camino a la liberación total. Este proceso introspectivo permite  reflexionar y analizar cualidades y defectos de la personalidad, sentimientos y emociones, que son como cadenas que nos mantienen sufriendo. Muchas veces se puede  perdonar  ofensas de los demás pero perdonar las propias es en ocasiones muy difícil, es como una forma de autocastigarse, sobre todo cuando se tiene un ego muy fuerte, considerándose a sí mismo infalible, uno de los más grandes temores es  ser conscientes de las debilidades, y de que no somos perfectos, cuesta mucho trabajo ver dentro de uno  mismo y aceptar los errores. Existe la opción de olvidar el asunto pero a la larga eso no da ni paz interior ni la capacidad de gestionar adecuadamente las emociones.

 

¿Necesitas perdonarte a ti mismo? Primero es conveniente tener claro si realmente debes perdonarte, pues a veces nos sentimos culpables sin serlo. Una vez que sepas que tienes la culpa debes perdonarte.

 

Es importante reconocer que el principal causante de no poder perdonarse es uno mismo, por lo que se requiere para este proceso mucho trabajo introspectivo. No hay un proceso exacto e infalible para aprender a perdonarse a sí mismo por los errores del pasado, cada mente y cada situación tienen sus particularidades, sin embargo los siguientes conceptos  podrían apoyarte en esta tarea.

 

-  Comprender que se es humano, no existe nadie que no cometa errores, puede ser que la situación haya sido un descuido, un suceso aislado de la vida, un día de mala suerte. La premisa simple del ser humano es errar, fracasar, fallar, mentir, olvidar, equivocarse,  es parte de lo que se es. Equivocarse y fallar no te hace ser mala persona. El pasado de todos, de absolutamente todos, está lleno de errores. No eres ni serás  la excepción.

 

-  Aceptar lo que pasó. No es posible perdonarse  si no se acepta el hecho y por más que te ataques a  ti mismo el pasado no va a cambiar. Quizá las consecuencias que generamos fueron dolorosas y desagradables, sin embargo, no se puede regresar  en el tiempo y cambiar lo sucedido. Seguir reprochándose solo llena el alma de amargura e impide continuar nuestro camino.

 

- Observar  los sentimientos y pensamientos ¿hay tristeza, arrepentimiento,  rencor? Observar y entender esa carga emocional sin forzar a liberarse de ella evitara más tensión. Este  proceso toma tiempo, La herida fue cuestión de minutos, pero la curación requerirá tiempo.

 

- Los errores del pasado son experiencias del presente, lecciones de aprendizaje que  forman parte del proceso y nos convierten en la persona que somos el día de hoy. Por ello, para avanzar es necesario perdonarse a uno mismo.

 

- Hiciste lo mejor que pudiste en función del nivel de conciencia que tenías en ese entonces. Lo que ocurrió, tuvo que ocurrir. No pudiste hacerlo de otra forma porque no sabías, por lo tanto, no es lógico castigarte sin tener en cuenta el contexto. Si hoy opinas diferente, agradece que pudiste realizar el aprendizaje, sé compasivo con tu yo del pasado. Él no lo sabía, quizá en ese momento sus prioridades eran diferentes, sus miedos más acuciantes y sus recursos más limitados, hizo lo mejor que pudo, lo único que podía hacer.

 

- Buscar ayuda psicológica o espiritual siempre da resultado, este proceso será más llevadero con un acompañante que podría ver la situación de manera más objetiva.

 

- Medita y ora. Una vez que ya comenzaste a actuar sobre lo que sí tienes al alcance, es hora de que te sanes interiormente. La meditación  y oración son procesos fantásticos. Si eres persistente, curará todas las heridas.

 

 

EJERCICIO PARA PERDONARSE

 

Elaborar una gráfica con dos listas, “cosas que me impiden perdonarme a mí mismo”; y la segunda: “cosas que puedo hacer para perdonarme a mí mismo”. Por ejemplo, supongamos que quieres perdonarte a ti mismo una infidelidad. La tabla quedaría de la siguiente manera:

 

Cuando la tabla está llena, procede a analizar   los elementos de la columna derecha, una vez examinados, podrás notar que ya puedes tachar varios de los puntos de la columna izquierda porque habrás sido sincero contigo mism@. El último paso sería analizar lo que falta por marcar. El proceso estaría culminado cuando todos los elementos, de ambos lados de la tabla, hayan sido marcados. Este es solo un ejercicio para analizar sentimientos, pensamientos y emociones que te harán más fácil perdonarte.

 

Es conveniente tratar de modificar la imagen que tienes del error, este no es el enemigo, tú no eres el enemigo, es importante que seas compasivo contigo mismo, mientras sigas aprendiendo, no estás fallando. Perdonarse a sí mismo es permitirse avanzar, tienes derecho a caerte y levantarte, a tomar decisiones equivocadas y aprender de ellas. Tus errores no te definen, lo que te define es la actitud que tomas ante ellos. Por eso compréndete, perdónate, aprende y sigue adelante sin ese pesado lastre.  Empezar de nuevo, olvidar el pasado con dolor y recordarlo solamente para ayudar a alguien que se sienta culpable como tú te sentías, quizás este sea el primer paso una vez que te perdones. A partir de aquí, empezará una nueva vida.

 

En los siguientes enlaces podrás encontrar más apoyo para este importante proceso.

 



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