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El castigo como medio de control


Ahora que inician las clases, volvemos al estrés de los niños con sus maestros- padres, la infinidad de  tareas, y los castigos como un medio para controlar a los hijos.

La mayoría de los padres fuimos  educados en base al castigo, los adultos tenían el poder y los hijos solo teníamos que obedecer, muchos de esos niños ahora padres siguen repitiendo ese método, se ve normal que el castigo se utilice como un apoyo para la educación y formación de los hijos para evitar “malos comportamientos”.

 

 

En el diccionario de la Real Academia Española dice que castigo es una:

 

“Pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta, es una  reprensión,

aviso, consejo, amonestación o corrección”.

 

Sin embargo los castigos de los adultos reflejan la frustración y emociones desbordadas que avergüenzan y humillan pero para nada corrigen la conducta, solo crean resentimiento y desconfianza, afectando  la autoestima, además el niño aprende que el castigo es el único método para resolver los problemas y entonces se vuelve  un círculo sin fin.  Recuerdo cuando pequeña en la escuela si no obedecías, te jalaban las orejas, te pegaban en las palmas con la regla o hasta te tiraban el borrador en la cabeza,  había padres que decían “péguele al niño maestra si no obedece” ¿Que se consiguió con una educación basada en el castigo? Conseguir personas inhibidas o personas rebeldes, pero los dos casos no son nada halagadores. En casa los castigos físicos, golpes, maltrato y violencia eran lo común, muchas familias para poder lograr lo que se creía era lo mejor lo utilizaban, en muchos casos se acrecentaba el miedo al padre cuando la mama decía, “si no haces esto le diré a tu padre cuándo llegue” y en otros casos hasta llegaban a decir: “Dios te va a castigar”,  el miedo y el castigo se utilizaban como forma de control, sin embargo el castigo es la inhibición de la conducta, no la extinción de la misma. Es decir, el castigo disminuye la frecuencia de la conducta, pero no la elimina del todo. En un ejemplo un  niño suprime la conducta cuando se encuentra frente a la persona  que siempre le quita el juguete, pero no  suprime la conducta ante otras personas ni en otras circunstancias. La otra cara de la moneda es la educación basada en premios, si haces esto, te compro aquello, es horrible tratar a los niños con premios, menoscabando su dignidad e integridad.  Entonces ¿Cómo podemos eliminar el premio - castigo? ¿Qué podemos hacer para formar y educar sin miedo?

 

Es importante definir claramente las normas, los adultos se deberían comportar de manera coherente con ellas,  además de ello utilizar el diálogo, dar a los niños y jóvenes voz, que se les permita expresarse con libertad, mirarlos, ser amables, hablarles de las consecuencias de sus actos, hacerles preguntas como: ¿Qué ha pasado?, ¿Qué crees que va a pasar ahora? que se den cuenta de las consecuencias como efecto de la conducta.  La premisa es que las relaciones entre padres e hijos deban basarse en el cariño y el respeto mutuo. No se trata de ser permisivos, ni excesivamente autoritarios, sino de ser firmes respetando los sentimientos y necesidades de unos y otros. Los castigos tienen que ser los mínimos imprescindibles o nulificarlos, la pregunta final es… ¿Deseamos niños pensantes o niños miedosos?

 

 

Te dejo un video súper interesante sobre este tema:


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