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El humor y la espiritualidad 2ª parte


En un anterior artículo hemos mencionado el buen humor como una cualidad espiritual y creativa, un rasgo distintivo y único  del ser humano, en esta segunda parte abordaremos algunas estrategias para poder desarrollarlo.

Algunas formas en las  se manifiesta el humor son  el chiste, el cuento, la broma, la ironía y el sarcasmo.

 

El chiste al igual que el cuento son narraciones, el chiste es corto y muestra el remate de una situación con una salida graciosa, el cuento en cambio es un poco más largo, un relato pormenorizado de una situación que intenta llevarnos a  cierta reflexión, en la ironía pero sobre todo en el sarcasmo se utiliza la burla y hace que las personas se sientan agredidas. El tener buen humor no consiste en  reírse de alguien, si no en  reírse con alguien. No es sano ser sarcásticos ni irónicos, y mucho menos con los demás. El aprender a reírse de los defectos propios  con delicadeza, sin agresividad es un proceso que lleva a la aceptación de si mismo.

 

Para tener un sano sentido del humor  no es obligatorio recurrir al chiste, a la ironía, a la broma o al sarcasmo.

 

La facilidad con la que llegamos a desarrollar sentido del humor depende en parte del contexto en el que crecemos. Si a nuestro alrededor hubo pobreza y mal humor será más difícil, aunque no imposible desarrollarlo. Saber esto es importante porque de otra forma podemos llegar a culparnos por no sonreír constantemente. 

 

Los siguientes puntos te pueden apoyar en desarrollar el sentido del humor:

 

· ADOPTAR UNA PERSPECTIVA DISTANCIADA: Para potenciar el sentido del humor, es necesario distanciamos de nosotros mismos, es decir observarnos, y observar lo que ocurre a nuestro alrededor como si todo eso no formase parte de la realidad, el sentido de ello  es saber encontrar resquicios de humor en las situaciones más variadas, poder trazar conexiones entre ideas de un modo que se rompan los rígidos esquemas.

 

· APRENDER A NO TENER MIEDO DEL QUÉ DIRÁN:

Cualquier persona que haga gala de un buen sentido del humor asume el riesgo de no hacer gracia y quedar como una persona rara o que dice cosas sin sentido. Es inevitable, por ejemplo encontrarse con personas que no entenderán una referencia necesaria para comprender un chiste improvisado. Para conseguirlo, no viene mal trabajar en el mantenimiento de una buena autoestima y de unas habilidades sociales correctas. Tener sentido del humor y guardárselo para uno mismo está bien, pero es mejor, y se desarrolla más rápido, si nos lleva a exteriorizarlo con los demás.

 

· APRENDER  A REÍRSE DE SI MISMO: Esta es posiblemente la regla más importante para potenciar el sentido del humor, saber bromear acerca de uno mismo es fundamental, porque muestra compromiso y consistencia con una filosofía de vida basada en la idea de que prácticamente nada es lo suficientemente solemne como para no reírse de ello.

 

· CULTURÍZATE: El sentido del humor puede verse muy beneficiada si nos acostumbramos a leer y a aprender acerca de diferentes ámbitos porque así,  es mucho más fácil crear conexiones graciosas e interesantes entre conceptos aparentemente muy alejados entre sí. Uno de los pilares del humor consiste en romper las expectativas, ir más allá de lo que se considera normal y volver habiendo creado asociaciones que no cabría esperar en un principio pero que podemos entender al instante. Por eso, la cultura nos permite navegar en un mar de conocimientos en el que sí se sabe lo suficiente, será  posible crear chistes y comentarios graciosos a partir de las ideas más variadas.

 

· NO TE APRENDAS CHISTES: El sentido del humor se basa en la espontaneidad y en el modo en el que reaccionamos a nuestro contexto en tiempo real no a través de la memorización, aprenderse unos chistes no le hace daño a nadie y puede servir para echarse unas risas, pero conviene no confundir esto con el sentido del humor, aunque  probablemente el aprenderse chistes influirá en la habilidad a la hora de contar uno. Vincular el sentido del humor a los chistes fomenta una manera de entender lo gracioso basado en la aplicación “técnica” de bromas, algo que es muy rígido y puede llegar a hacerse  aburrido. El tener buen humor está más bien relacionado en una filosofía de vida, en ser menos rígido con lo que nos sucede, en encontrar lo positivo a las situaciones.

 

· DIFERENCIAR CUÁNDO ES APROPIADO Y CUÁNDO NO: Hay situaciones en las que bromear está de más, no porque la situación en sí no tenga un componente gracioso para nosotros,  sino básicamente para no afectar a otras personas que lo están pasando mal o para las cuales es importante que el momento sea solemne. Conviene respetar su voluntad y dejar que tengan esos espacios libres de comentarios que para ellas serían inapropiados.

 

En los siguientes videos podrás encontrar mayor información  acerca de este tema tan importante para desarrollar la espiritualidad por medio del  sentido del humor:



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