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Grecia y su arte


“ Atenas fue la ciudad más importante para la historia del arte, pues fue cuna de una revolución artística. Los griegos basaron su arte en la perfección, contemplación y observación de las cosas que a diferencia de los egipcios quienes lo habían hecho  en base al conocimiento.  

 

El arte de la Antigua Grecia se divide en cuatro períodos: geométrico, arcaico, clásico y helenístico, aunque en realidad, no hubo ninguna transición radical entre un período y otro. Las distintas formas de arte evolucionaron a distintos ritmos en diferentes lugares del mundo griego, y como en cualquier época algunos artistas elaboraron estilos más innovadores.

 

Los escultores empezaron a tener nuevos modos para representar la figura humana y cada innovación era retomada por otros y perfeccionada por sus propios descubrimientos, pues mientras  un escultor descubría las proporciones que el cuerpo debía tener si observaba desde cierta perspectiva, otro encontraba el modo correcto de esculpir un torso, y un tercero la importancia de las expresiones faciales.                                                                                                                                      LAOCOONTE Y SUS HIJOS                                                                                                                                                                                                        

 

DISCÓBOLO

VENUS DE MILO


La pintura se encontraba en los jarrones, vasos o floreros de cerámica y aunque en el siglo VI a. C. la influencia del método egipcio era evidente en sus figuras de perfil y con los ojos vistos de frente, estas representaciones no eran tan rígidas y precisas como las de los egipcios.

 

Para el año 500 a. C. aproximadamente, se dio un vuelco en la pintura: los artistas se aventuraron, por primera vez en toda la historia del arte, a pintar un pie visto de frente y obras en escorzo, o sea, el efecto de dibujar un cuerpo en posición oblicua o perpendicular a nuestro nivel visual. El descubrimiento en las formas naturales y el escorzo se dio en paralelo con el florecimiento de uno de los periodos más extraordinarios para el hombre, pues es cuando empiezan los cuestionamientos acerca de las tradiciones y leyendas antiguas, se buscaba entender la naturaleza de las cosas y se da el surgimiento de la ciencia, la filosofía y el teatro como lo conocemos hoy. Sin embargo, a pesar de los cambios en el arte, los artistas que trabajaban para vivir, se afanaban sin llegar a ser  considerados como miembros dignos de la sociedad griega.

 

El arte griego llegó a su esplendor con Pericles, cuando la democracia ateniense alcanzo su máximo nivel. A partir de entonces diversas obras contribuyeron al perfeccionamiento del conocimiento del cuerpo humano en movimiento. El Templo de Olimpia, por ejemplo, estaba rodeado de estatuas de atletas victoriosos dedicados a los dioses. En las estatuas se notaba la extraordinaria holgura y facilidad para resolver los problemas de una representación convincente y, por lo tanto, la libertad recién descubierta para plasmar el cuerpo humano en cualquier posición o movimiento.

 

A partir del periodo comprendido entre 520 y 420 a. C. las obras empezaron a apreciarse por su belleza, dejando en segundo plano sus funciones políticas o religiosas. En esta época había diversidad de escuelas artísticas y la libertad era un principio básico en la creación.

 

En la arquitectura, diversos estilos empezaron a ser utilizados conjuntamente. Por ejemplo, el Partenón se construyó en estilo dórico, pero en los edificios posteriores se introdujo el jónico que eran columnas menos fuertes y robustas, pero ornamentadas con volutas a los lados. Con la pintura y escultura pasó lo mismo, se combinaron trazos y esculpidos suaves, naturales, que representaban muy bien el movimiento y el cuerpo humano.

El gran artista de ese siglo fue Praxíteles, responsable de la creación de la diosa del amor, Afrodita. Su estilo se caracterizaba por ser sugestivo y suave, mostrando cuerpos sin rigidez, llenos de gracia y belleza, en los que la simetría y la perfección imperaban.

 

Los griegos idealizaban tanto la naturaleza que en un punto sus obras alcanzaron equilibrio entre lo modélico y lo individual. Este arte clásico, sin duda, representaba el ideal de belleza occidental del cuerpo humano y sus movimientos, hacia finales del siglo IV a. C. esta inexpresión del rostro fue desapareciendo poco a poco y los artistas aprendieron el carácter particular de la fisonomía y practicaron el retrato en el sentido actual del término.

Las obras escultóricas de mayor renombre también fueron creadas en este periodo, lo que provocó que los ricos empezaran a interesarse por coleccionar obras de arte y pagar precios exorbitantes por ellas dando lugar al periodo en que los artistas dejaron de verse como simples artesanos.

 

 

En los siguientes videos podrás encontrar mayor información acerca de este esplendoroso arte griego:



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