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ALUMINIO PARA COCINAR, UN PELIGRO


Muchas veces, al cocinar, no reparamos en que algunos de los utensilios que más utilizamos pueden estar averiados, oxidados, o directamente conformados por metales peligrosos para nuestra salud. 

Los minerales tóxicos son aquellos que exceden los niveles que requiere nuestro organismo y nos intoxican.

 

Uno de estos es el aluminio, este es un metal liviano que tiene un bajo costo, pero el aluminio es un metal sumamente tóxico, desprende una sustancia llamada bióxido de alumen, que al tomar contacto con el agua y exponerse a altas temperaturas se transforma en hidróxido de alumen, que interfiere en el aprovechamiento del hierro, provocando anemia. Además, el aluminio reemplaza al calcio principal componente de los huesos, causando fragilidad y predisposición a las fracturas. También, está siendo estudiada su relación con la enfermedad del  Alzheimer.

Al usar, por ejemplo, ollas de aluminio, el fuego calienta y dilata el metal abriendo sus poros. Al enfriarse, éstos se cierran conservando dentro partículas de los alimentos que fueron cocinados. Al volver a usarlo, el calor vuelve a dilatar los poros y esas partículas, ya en estados de descomposición, pueden entrar en contacto con los nuevos alimentos. En caso de intoxicación pueden aparecer: irritaciones gastrointestinales, estreñimiento, inhibición en la absorción del hierro y de vitaminas como la C, entre otras. 

 

Diversos estudios publicados, como el de la revista médica The Lancet (vol. 343, 23-Ab-94), confirman el papel que desempeña el aluminio como precursor de la enfermedad de Alzheimer.

Este metal neurotóxico puede penetrar en el organismo por diversas vías: utensilios de cocina, alimentos enlatados, ciertos fármacos, desodorantes y otros productos cosméticos, vacunas e incluso a través del agua del grifo. Cantidades excesivas de aluminio, junto con una deficiencia de minerales esenciales, predisponen a padecer la enfermedad. Una vez que este metal entra en el organismo resulta muy difícil expulsarlo, por lo  que se aconseja evitarlo al máximo con las siguientes recomendaciones:

 

· En lo posible no utilizar utensilios de aluminio.

· Preferir los envases de vidrio a las latas.

· Evitar cocinar con papel de aluminio y en su caso utilizar el papel  vegetal para cocinar.

· Optar por utilizar cosméticos naturales.

· La fibra ayuda a que el intestino absorba menor cantidad de aluminio de los alimentos. Conviene incluir en la dieta al menos 25 g de fibra al día. Resulta especialmente útil la pectina de manzana.

 

 

En los siguientes videos podrás encontrar mayor información acerca de este tema, el primero enlace es un documental muy largo pero trae información muy interesante:



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