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ESQUIZOFRENIA


La esquizofrenia es un trastorno mental grave por el cual las personas interpretan la realidad de manera anormal. La esquizofrenia puede provocar una combinación de alucinaciones, delirios y trastornos graves en el pensamiento y el comportamiento, que afecta el funcionamiento diario y puede ser incapacitante.

 

Las personas que padecen esquizofrenia necesitan recibir tratamiento durante toda la vida. El tratamiento temprano puede ayudar a controlar los síntomas antes de que se desarrollen complicaciones más graves y puede mejorar el pronóstico a largo plazo. No se conocen las causas, pero los investigadores piensan que la combinación de la genética, la química del cerebro y el ambiente contribuye al desarrollo de este trastorno. Ciertos factores parecen aumentar el riesgo de desarrollar o desencadenarla, entre ellos se encuentran los siguientes: Antecedentes familiares de esquizofrenia, complicaciones durante el embarazo y el nacimiento, como malnutrición o exposición a toxinas o virus que pueden afectar el desarrollo del cerebro, consumo de drogas que alteran la mente durante la adolescencia y la juventud.

 

La esquizofrenia se presenta por igual en hombres y mujeres, en los hombres, los síntomas de la esquizofrenia suelen comenzar entre principios y mediados de los 20 años. En las mujeres, los síntomas suelen comenzar a finales de los 20 años. Es poco común que a los niños se les diagnostique esquizofrenia y poco común para los mayores de 45 años.

Los síntomas generalmente se van presentando lentamente a lo largo de meses o años. La persona puede tener muchos síntomas, o solo algunos, pero todos ellos  reflejan una incapacidad para vivir normalmente.

Los síntomas iniciales pueden incluir: sentirse irritable o tenso, tener dificultad para dormir y para concentrarse en las actividades.

 

A medida que la enfermedad continúa, la persona puede tener problemas con el pensamiento, las emociones y el comportamiento, como:

· Aislamiento, problemas para entender y tomar decisiones.

· Disminución de las emociones en el tono de voz o expresión facial, no hace contacto visual, no cambia las expresiones faciales o habla en un tono monótono, habla de una forma que no tiene sentido, las respuestas a preguntas pueden no relacionarse con estas de manera parcial o completa.

· Escuchar o ver cosas que no existen (alucinaciones), sin embargo, para la persona con esquizofrenia, estas tienen la fuerza y la repercusión de una experiencia normal. Las alucinaciones pueden implicar cualquiera de los sentidos, pero escuchar voces es la alucinación más común.

· Creencias fuertemente sostenidas que no son reales (delirios) de ansiedad, depresión y pensamientos o comportamientos suicidas.

· La persona puede descuidar su higiene personal, y puede perder interés en las actividades cotidianas, retraerse socialmente o carecer de la capacidad de experimentar placer.

 

 

No existen exámenes médicos para diagnosticar la esquizofrenia. Un psiquiatra debe examinarlo y hacer un diagnóstico, el cual se realiza con base en una entrevista a la persona y a los miembros de su familia. El psiquiatra podrá solicitar las gammagrafías del cerebro (como tomografía computarizada o resonancia magnética) y los exámenes de sangre para ayudar a descartar otros trastornos que tienen síntomas similares.

Durante un episodio de esquizofrenia, por razones de seguridad,  la persona puede necesitar hospitalización.  

Los medicamentos antipsicóticos son el tratamiento más efectivo para la esquizofrenia. Estos cambian el equilibrio de químicos en el cerebro y pueden ayudar a controlar los síntomas. Cuando la esquizofrenia no mejora con antipsicóticos, se puede probar con otros medicamentos.

La psicoterapia de apoyo puede ser útil para muchas personas con esquizofrenia. Las técnicas conductistas, tales como el entrenamiento de habilidades sociales, pueden ayudarle a la persona a desempeñarse mejor en situaciones sociales y laborales. El entrenamiento en el trabajo y las clases de fortalecimiento de las relaciones también son importantes.

 

La terapia puede enseñar habilidades importantes, como:

· Hacerle frente a los síntomas que persisten, incluso mientras esté tomando medicamentos

· Llevar un estilo de vida saludable, que incluye dormir bien y evitar las drogas psicoactivas

· Tomar los medicamentos correctamente y manejar los efectos secundarios

· Estar atento al regreso de los síntomas y saber qué hacer en caso de que reaparezcan.

 

Los síntomas mejoran con medicamentos, pero muchas personas pueden tener dificultad para desempeñarse. Existe el riesgo de episodios repetitivos, especialmente durante las etapas iniciales de la enfermedad, teniendo un alto riesgo para el suicidio.

Las personas con esquizofrenia necesitan apoyo en el hogar, rehabilitación ocupacional y otros programas de apoyo comunitario. Las personas que sufren las formas más graves de este trastorno probablemente son incapaces de vivir solas. Ellas pueden necesitar vivir en hogares comunitarios u otros lugares estructurados por largo tiempo.

Algunas posibles complicaciones de tener esquizofrenia son: incrementar el riesgo de desarrollar un problema con el alcohol o las drogas, tener enfermedades físicas, debido a un estilo de vida inactivo y también debido a los efectos secundarios de los medicamentos.

 

Si cree que alguien que conoce puede tener síntomas de esquizofrenia, es importante hablar con la persona, y aunque no se puede obligar a alguien a buscar ayuda profesional, es importante  ofrecer el apoyo y ayudar a tu ser querido a encontrar a un médico cualificado o  un profesional de salud mental.

 

 

Encontraras mayor información acerca de esta enfermedad en los siguientes videos:



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