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ESCULTURA MAMÁ


Mamá (Maman)  de la artista francoamericana Louise Bourgeois,   es una obra de bronce, mármol y acero inoxidable de más de 10 toneladas de peso y casi 10 metros de altura y 10 metros de diámetro.  Estas esculturas se encuentran de manera permanente en algunos países como Canadá, España, Francia, Estados Unidos y Tokio, y de manera temporal en muchos otros países.

Bourgeois es conocida sobre todo por sus  esculturas de gran formato, pero en su obra también se incluyen  pinturas, dibujos, grabados y performances. En sus esculturas, cuya escala va de lo íntimo a lo monumental, utilizaba un amplio abanico de materiales, como madera, bronce, látex, mármol y telas. Su obra es sumamente personal y autobiográfica, y con frecuencia incluye referencias a sus recuerdos infantiles.

 

Mamá, concebida originalmente como encargo inaugural para la Sala de Turbinas de la Tate Modern en mayo de 2000, es uno de los trabajos más ambiciosos y representativos de la artista. La escultura consiste en una colosal araña de acero que porta un saco con 10 huevos de mármol en su vientre, el abdomen y el tórax están hechos de bronce acanalado. Esta es la mayor de una serie de esculturas que Bourgeois creó basándose en la araña, un motivo que plasmó por vez primera en 1947 en un pequeño dibujo de tinta y carboncillo. Bourgeois comenzó a dibujar arañas por aquel entonces, y continuó representándolas hasta el final de su vida. A mediados de la década de 1990, las arañas ocupaban un lugar central en su obra.


La palabra francesa maman se traduce como “mamá” o “mami”, el apelativo con el que un niño se dirige a su madre. Pese a su apariencia temible, esta araña es un cálido tributo a la madre de Bourgeois, que se dedicaba a tejer tapices y falleció cuando ella tenía 21 años. La obra pretende reflejar la profunda huella que la madre de la artista dejó en ella. Alude a la fortaleza de su progenitora haciendo referencia a actividades como hilar, tejer, alimentar y proteger, asimismo simboliza la fertilidad, a través del saco repleto de huevos de mármol explorando una noción ambigua del animal, protectora y predadora, empleando la seda tanto para tejer capullos como para envolver a su presa, y encarna la fortaleza y la fragilidad a un mismo tiempo. Sostenida en precario equilibrio sobre sus largas y delgadas patas, que actúan como jaula y como guarida protectora de los huevos, transmite una conmovedora vulnerabilidad.

 

La artista opinaba “Provengo de una familia de restauradores, la araña es una restauradora, si le destrozan la telaraña no se vuelve loca, empieza a tejer de nuevo y la repara. La araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era una tejedora. Mi familia tenía un negocio de restauración de tapices y mi madre estaba a cargo del taller. Como las arañas, mi madre era muy lista. Las arañas son presencias amistosas que se comen los mosquitos. Sabemos que los mosquitos propagan enfermedades y son por ello indeseables. De esta forma, las arañas son útiles y protectoras, como mi madre”.

Por eso, además de la faceta maternal y protectora que Louise Bourgeois veía en este animal, para ella también era un símbolo de la infinitud de la vida que se renueva constantemente como una tela de araña que se va tejiendo poco a poco. 


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