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LA INTUICION


La intuición se define  como la habilidad para adquirir conocimiento sin recurrir a razonamientos conscientes.  La ciencia acepta por completo la existencia de la intuición, pero no como algo sobrenatural sino como un proceso más de la mente humana, que en su funcionamiento nos permite procesar muchísima más información de la que somos conscientes.

 

La intuición es esa fuerza interior, una herramienta que te puede ayudar en el camino hacia la espiritualidad, y aunque esta no es algo que tenga que ver con la razón, con el solo hecho  el hecho de buscar una razón de vivir más allá de lo material y de lo visible, buscar eso que está dentro de nosotros mismos y que todos tenemos pero que comúnmente se niega.  ¿Quién no ha vivido experiencias a las que se le han llamado corazonadas o coincidencias? Seguro que se han tenido experiencias espirituales en alguna ocasión y más probablemente en la niñez o en momentos decisivos de la vida, solo hace falta reconocerlas y valorarlas.

 

Para hablar de intuición primero hablaremos de energía, el origen de la palabra Energía  proviene del griego “Energeia” que quiere decir “actividad” u “operación”. Esta se aplicaba a muchas cosas incluyendo ideas como felicidad y placer. Esto quiere decir que la espiritualidad no tomó prestado el concepto de energía de la ciencia sino al revés. Podemos entender que los seres humanos hemos relacionado la energía con ciertos estados de ánimo. Se es capaz de ejecutar los trabajos que se requieren cuando el nivel de energía es alto y cuando es bajo, pues hay que “recargarse”, descansar, meditar o dormir. Es válido aceptar que hay dos significados para Energía: Uno físico y uno metafísico, el primero es la capacidad física para generar movimiento, calor o transformación y el segundo consiste en la percepción de capacidad personal para realizar alguna actividad.

 

Comúnmente se hace referencia a “energías” cuando esas percepciones no obedecen a alguna causa evidente. Es común escuchar que una persona tiene una “bonita energía” o que una casa tiene una “energía pesada”.  En los dos casos, el observador manifiesta su reacción instintiva ante la presencia de la persona o cosa observada, una intuición sobre las intenciones o valores de la persona observada o de la conveniencia de interactuar con el objeto observado. A la percepción de este tipo de energías se le podría llamar más bien “intuición” y desde el punto de vista de la ciencia, es uno de los procesos evolutivos más importantes que nos ha dado la evolución para sobrevivir. Desde el punto de vista de la espiritualidad, es una de las herramientas más poderosas del iniciado para enfrentar lo desconocido.

 

Todo el tiempo estamos recibiendo cientos de estímulos simultáneos externos e internos: sonidos, imágenes, sensaciones corporales, recuerdos, miedos, suposiciones, etc., lo que hace nuestra mente es filtrar la mayor parte de esos estímulos y concentrarse en los que considera más relevantes para la situación presente. Por eso podemos concentrarnos escribiendo sin tener que estar pensando en los ruidos de la calle, la conversación de los que están al lado, los pajaritos que pasan por la ventana, etc.

 


Esto no quiere decir que nuestro cerebro no esté procesando todos los demás estímulos. De hecho, el cerebro tiene la capacidad de relacionar los eventos que suceden con los estímulos inconscientes que se perciben momentos antes de que suceda un evento.

 

Las energías entonces son en realidad el cúmulo de señales que percibimos inconscientemente que nos permiten formar un juicio casi instantáneo sobre algo nuevo que se nos presenta. Esto es muy importante desde el punto de vista de la evolución porque durante cientos de miles de años, antes de la civilización, dependimos de nuestra intuición para sobrevivir.

Esta capacidad es, de hecho, la herramienta de videntes y adivinos: Una intuición muy desarrollada que les permite leer muchas señales sutiles que estarían ocultas para la mayoría de las personas. Te mencionan a tu mamá y sin necesidad de que respondas nada, pueden percibir si tienes una buena o mala relación con ella por un brillo en tus ojos, un leve gesto de desagrado, una mirada de tristeza, etc. Muchos coach y guías  usan esta habilidad de forma constructiva para guiar a una persona en su proceso de crecimiento y autoconocimiento, pero hay quienes se aprovechan de que su intuición se perciba como un poder sobrenatural para enriquecerse o para manipular a sus seguidores.

 

La misma explicación aplica para el fenómeno de la energía de lugares como por ejemplo casas: En esos lugares puede haber una cantidad de sustancias químicas o naturales que nuestros sentidos perciben de forma inconsciente. Una casa inusualmente fría u oscura nos da la sensación de algo negativo, puede haber alérgenos como polvo, hongos, ácaros o estiércol de cucarachas que percibimos inconscientemente y nos dan la sensación de que algo no está bien en el lugar, o puede haber señales sutiles de que en la casa hubo violencia o que los vecinos pueden convertirse en un problema y si somos suficientemente sensibles, podemos simplemente concluir que la casa tiene una vibración que no nos gusta, así que seguimos buscando otro lugar..

Un peligro es llamar  intuición a lo que en realidad son prejuicios o sesgos mentales, particularmente cuando se prejuzga a una persona por su apariencia física, por su género, su orientación sexual o su etnicidad,  por ejemplo, las personas caucásicas tienden a desconfiar de personas de raza negra, o considerarlos perezosos o menos inteligentes, supuestos maestros espirituales menosprecian a personas de orientación sexual diversa diciendo que tienen espíritus oscuros dentro o una vibración densa.

 

La intuición es real,  es útil,  está ahí para ayudarnos, a veces para salvarnos, pero no para separar a los seres humanos por categorías o para menospreciar a alguien.

Existen muchas maneras de desarrollar la intuición, algunas  propuestas desvinculadas del mundo religioso y cercano al mundo científico, como el mindfulness. Esta es una buena vía para quienes se sientan alejados de todo dogma y doctrina. Los estudios muestran los beneficios del mindfulness para el cerebro, salud y por lo tanto el desarrollo de la intuición como la conexión a uno mismo.

La intuición es la guía del alma, la sabiduría inherente que todos tenemos y que surge espontáneamente en el hombre durante esos momentos en que la mente se encuentra calmada. Dejarse guiar por la intuición puede ser el primer paso para salir de la mente racional.

 

En los siguientes videos podrás encontrar mayor información acerca de este interesante tema:

 




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