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COMO SER MUJER Y NO VIVIR EN EL INFIERNO


La escritora Beatriz Escalante  publico este libro en el año 2002, en su narrativa va  construyendo una interesante serie de relatos de personajes femeninos, historias breves, intensas, emotivas, realistas. “No todas las mujeres son iguales”, es la idea que recorre esta espléndida propuesta literaria  en la cual con talento y eficacia narrativa se discuten las  difíciles elecciones  de las mujeres en  la vida  moderna. Beatriz Escalante nació en 1957 en la Ciudad de México, estudió pedagogía en la UNAM y un  doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid. Ha recibido premios y becas de diversas instituciones, es una reconocida conferencista internacional y ha sido jurado de concursos de cuento y novela.

 

El primer relato de este libro habla de Inés, mujer de 55 años directora de una estación de radio: “Yo no me casé. ¿Quién, en su sano juicio, quiere ser explotada? El matrimonio convierte a las mujeres en frágiles dependientes económicos y en traidoras a su género, por unos pocos billetes se vuelven cómplices del capataz (entiéndase marido)… Sé que los hombres son malditos, infieles, borrachos y abandonadores. Es tan improbable hallar un buen marido como encontrarse un albañil que no festeje el día de la Santa Cruz, ni que se tome los lunes tras haber tomado en una cantina todo su salario.”

 

El otro extremo, lo describe la autora en el relato titulado “De las razones por las que ¡quiero un marido!” es el caso de Antonia de 51 años, directora de una agencia de publicidad: “El verdadero enemigo de la mujer no es el hombre, sino la soledad… Sin un marido no hay pleitos ni ocasión de reconciliarse; no hay cuerpo que acariciar a media noche; no hay nudo de corbata que arreglar, ni mucho menos cuello del cual colgarse. No hay a quien culpar del desorden, ni a quien pedirle que cambie un foco…estoy desesperada. Es un deseo tan tardío como vacunar cadáveres y tan inoportuno como poner el árbol de Navidad el 6 de enero, pero lo quiero y lo quiero. Sin un marido yo me muero”.

Para la autora la conciencia a veces es  un sufrimiento, pues casi siempre que se toman decisiones, el remordimiento a veces llega a convertirse en un infierno, por eso cree que en las escuelas sería importante para los niños contar con una educación emocional, que se  enseñe a manejar las emociones, que se aprenda en cómo amar a los semejantes y sobre todo a sí mismo. Principio del formulario


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