· 

¿MEDICACION O MEDITACION?


Todo el mundo sufre alguna forma de ansiedad en uno u otro momento, pero lo peor de esto es el empezar una medicación sin antes haber buscado las causas. Para los pacientes que buscan una alternativa para aliviar síntomas de los diversos trastornos mentales, la meditación es una alternativa, fácil de implementar dentro de una rutina diaria.

 

Ya se ha visto que los fármacos utilizados para restablecer la salud mental están siendo constantemente revelados como toxinas químicas con la potencialidad de generar daños muy graves. Algunos fármacos salvan vidas, pero de acuerdo a sus propios estudios, algunos fármacos  pueden duplicar el riesgo de suicidio, y se ha probado que el uso prolongado de estos crea una vida entera de daños mentales y físicos, un hecho ignorado muchas veces por los mismos psiquiatras.

 

Los efectos secundarios comunes  de los fármacos psiquiátricos incluyen manía, psicosis, alucinación, despersonalización, ideas suicidas, ataque al corazón, derrame cerebral y muerte repentina.

 

Un recurso que no tiene efectos secundarios y que no se contrapone con la medicación es la meditación, esta hace que el cerebro entre gradualmente en un estado más relajado y guía al participante hacia un mayor crecimiento personal y desarrollo.  

Los efectos fisiológicos y mentales de la meditación pueden aliviar algunos síntomas de la enfermedad mental.

 

La depresión, por ejemplo, a menudo se caracteriza por la falta de concentración, memoria deteriorada e interrupciones del sueño, todo lo cual puede mejorar con una práctica regular de meditación. Todas las técnicas de meditación tienen un rasgo en común: la capacidad de inducir la relajación. Para ello, hay que seguir estos pasos clave:  

o   Relajarse en una postura cómoda

o   Centrar la atención en un punto de referencia, como un objeto o la respiración,

o   Aceptar y estar abiertos a las experiencias del momento  

o   Observar qué sucede.

 

Por ejemplo: Sentarse en silencio en una postura cómoda y cerrar los ojos. Relajar profundamente todos los músculos, desde los pies hasta la cara. Respirar por la nariz y escuchar la respiración, inspirando y espirando naturalmente y sin esfuerzo. Continuar así durante 10 o 20 minutos. Se puede ir comprobando el tiempo, pero no conviene utilizar una alarma. Luego, quedarse sentado tranquilamente durante unos minutos, con los ojos abiertos o cerrados. No ponerse de pie hasta pasados unos minutos. La gente que no haya meditado nunca puede empezar con una meditación de 1 a 5 minutos e incrementar su duración en 20 minutos por sesión. Para los más tecnológicos y los que tienen poco tiempo, hay disponibles aplicaciones móviles de meditación.

 

 

La investigación ha demostrado que la meditación puede reducir los síntomas de la ansiedad tan bien o mejor que las benzodiacepinas, un medicamento que se suele recetar para la ansiedad y que puede asociarse a dependencia física y adicción. La investigación sobre vías cerebrales implicadas en respuestas de ansiedad reveló que las benzodiacepinas y la meditación siguen la misma ruta cerebral, lo que explicaría por qué la meditación puede complementar o incluso reemplazar estos medicamentos.

 

Aunque la meditación se ha practicado de muchas maneras durante siglos, en el contexto clínico occidental solo se utiliza desde los años setenta. En los últimos años ha crecido el interés científico por la meditación de atención plena (mindfulness), que se describe como un estado de presencia plena y de atención sin juicio. Se ha descubierto que el método de meditación de atención plena emplea zonas del cerebro que controlan la cognición, regulan las emociones y reducen los procesos de pensamiento negativo.

 

Aunque las benzodiacepinas, potencialmente adictivas, a menudo son el medicamento más recetado a pacientes con un trastorno de ansiedad, en un estudio de 2014 solo la mitad de los pacientes obtuvo beneficios con ese tratamiento. La medicación no mejoró la ansiedad en pacientes sanos que participaron en el estudio, y sin embargo la ansiedad se redujo en un 22% con solo una sesión de meditación de 20 minutos. Con la práctica continua, nuestros cerebros maleables se pueden adaptar a los cambios del entorno y desarrollar resiliencia emocional.

 

La meditación también ha sido eficaz en casos de trastorno de estrés postraumático (TEPT), una forma extrema de ansiedad caracterizada por pensamientos intrusivos, pesadillas y reviviscencias después de un acontecimiento traumático. Debido a la intensidad y a la naturaleza del trauma, los pacientes con TEPT tienen niveles de ansiedad muy por encima y más prolongados que los pacientes con una forma de ansiedad generalizada. Estos acontecimientos traumáticos intensos pueden tratarse de combates militares, violencia doméstica o abuso sexual.

Una persona puede decidir meditar en privado, recurrir a un médico formado para guiar la meditación o asistir a una clase y compartir conexiones energéticas con otros participantes.

La meditación en sus diferentes formas se puede incorporarse en la rutina diaria, mientras se practica una afición, comiendo, caminando, estando sentado o incluso yendo en bicicleta.

La meditación demás de beneficiar la salud y el bienestar general, es una forma de prevenir trastornos mentales y dolencias emocionales  incorporando la meditación en la rutina diaria.

 

 

En los siguientes videos podrás encontrar mayor información acerca de este interesante tema:    

 


Escribir comentario

Comentarios: 0