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EL PODER DE LAS PALABRAS


La programación neurolingüística, conocida como PNL, fue creada por Richard Bandler y John Grinder,  en su enfoque sostienen que existe una conexión entre los procesos neurológicos, el lenguaje y los patrones de comportamientos que se aprenden a través de la experiencia. Es por ello que se afirma que el lenguaje  no sólo es un sistema de comunicación, sino también de creación de la realidad.

 

 

 

En el libro “Los Cuatro Acuerdos de Miguel Ángel  Ruiz”, el Primer Acuerdo consiste en ser impecable con tus palabras. Parece muy simple, pero realmente es muy eficaz. En este acuerdo de la sabiduría tolteca  dice el autor que ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo, es no hablarse  criticándose o descalificándose. En este acuerdo menciona que cuando lo llegamos a comprender y a practicar veremos innumerables  cambios  en la vida, en la  manera de tratarse y en la forma de tratar a otras personas, especialmente aquellas a las que se ama. El autor insiste que si  queremos  ser libres, felices y trascender el nivel de existencia  utilizar las palabras apropiadamente para compartir amor nos ayudara a salir del infierno que se pueda crear uno mismo a través de la palabra.

 

Por otra parte las palabras forjan las ideas, las ideas, crean  pensamientos, los pensamientos generan emociones, esas emociones determinan los sentimientos que a su vez se  relacionan con las acciones concretas que se viven en la realidad. Cuando se logra cambiar la forma de construir esta cadena, el resultado se transforma. Las palabras no son inocentes, están cargadas de significado, de esta forma, cada pensamiento genera un estado de consciencia, y ese estado se manifiesta en tal o cual realidad.

 

En este sentido, existen palabras que fomentan la pobreza, ellas están metidas de raíz en las conversaciones y es por eso que se transforman en anclas pesadas que nos sumergen en la profundidad de las carencias.

 

Por otro lado quienes  tienen una gran riqueza semántica aprecian con mayor facilidad los matices de la vida que  aquellos cuya riqueza en el lenguaje está más limitada, incluso se tienden a emplear términos absolutistas codificando la realidad de una manera diferente.

 

A pesar de que compartimos un código común, el significado que cada uno le otorga a cada concepto es diferente, está condicionado por la experiencia personal. Cuando una persona  lee “casa” aunque tenga en su mente la funcionalidad de una casa, la imagen que tiene asociada a esa palabra no es igual a la de otra persona.

 

El lenguaje nos ayuda a codificar la realidad, y tal como hemos nombrado anteriormente el lenguaje encierra en sí mismo experiencias. De ahí el poder de las palabras. Existen algunas palabras que están cargadas emocionalmente y que el solo hecho de verbalizarlas ya hace que ese estado te invada. La forma que tenemos de utilizar el lenguaje marca sin duda nuestro estado emocional.

 

No es lo mismo decir:

“Soy un desastre”

que decir

“me falta habilidad en esto”

 

Las palabras son energía, creación, cuando  seamos conscientes de cómo las palabras condicionan nuestra vida y el poder que tienen sobre nosotros las cuidaremos, elegiremos y nuestra vida se transformara.

 

 

 

En los siguientes videos podrás encontrar ejemplos de cómo cambiar algunas frases por otras que podrán enriquecer los pensamientos:


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