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David Alfaro Siqueiros


 

 

 

 

 

 

“El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo. Por una cultura nacional neohumanista de profundidad universal”  1952-1956. Se encuentra en la Torre de Rectoría de Ciudad Universitaria.

 

David Alfaro Siqueiros ha sido uno de los artistas plásticos más destacados de México, considerado uno de los tres principales exponentes del muralismo mexicano, junto con Diego Rivera y José Clemente Orozco.  Nació el 29 de diciembre de 1896 en Chihuahua. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y destacó por su actividad política y sindical, por lo que en varias ocasiones  estuvo preso. Luego de viajar por Latinoamérica y Estados Unidos, regresó a la Ciudad de México en 1922 para trabajar como muralista. Murió el 6 de enero de 1974 en Cuernavaca.

 

En 1914, con  dieciséis años, se alistó en el ejército constitucionalista para luchar en la Revolución mexicana, una experiencia que le llevaría a descubrir las masas trabajadoras, los obreros, campesinos, artesanos y los indígenas y sobre todo, las enormes tradiciones culturales de nuestro país, particularmente en lo que se refiere a las extraordinarias civilizaciones precolombinas.

 

 

 

 

 

 

 

Tormento de Cuauhtémoc (1950), representa la Conquista de México, el momento en que el gobernante mexica es sometido a tortura para que revele dónde oculta los supuestos tesoros que guarda Tenochtitlan. Este mural se observa en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

 

 

En el año, 1923,  Siqueiros pintó el gigantesco mural “Entierro de un trabajador” aprovechando el hueco de la escalera del Colegio Chico. En este mural el artista se ingenió para plasmar los símbolos que representan al comunismo: la hoz y el martillo. En este fresco se puede apreciar a mujeres llorando al lado de un ataúd.

 

Siqueiros estaba convencido de que la naturaleza revolucionaria del arte no dependía tan sólo del contenido de sus imágenes, sino de la creación de un equivalente estético y tecnológico en consonancia con los contenidos. Toda su vida artística estuvo presidida por la voluntad de crear una pintura mural experimental e innovadora. Siqueiros adaptaba sus composiciones a lo que él llamó la "arquitectura dinámica", basada en la construcción de composiciones en perspectiva poliangular. Para ello estudiaba cuidadosamente los posibles recorridos de los futuros espectadores en los lugares que albergarían sus murales y definía así los puntos focales de la composición. Siqueiros llegó a utilizar una cámara de cine para reproducir la visión de un espectador en movimiento y ajustar más eficazmente la composición a esa mirada dinámica.

 

Su anhelo por lograr la adecuación entre las técnicas pictóricas y la contemporaneidad tecnológica le llevó a crear en 1936 un Taller Experimental en Nueva York. Las prácticas del taller buscaban integrar la arquitectura, la pintura y la escultura con los métodos y materiales ofrecidos por la industria. Allí se experimentaba a partir de lo que Siqueiros denominaba "el accidente pictórico", esto es, la práctica de la improvisación mediante técnicas como el goteo de pintura y las texturas con arena. Los chorreones y salpicaduras dejadas caer sobre el lienzo, que luego pasarían a ser emblemáticas del expresionismo abstracto americano, fueron una práctica gestada en el taller de Siqueiros, al que asistieron Jackson Pollock y otros jóvenes que llegarían a formar la primera generación de artistas estadounidenses con un lenguaje propio.

 

 

 

 

 

 

 

Retrato de la burguesía (1939-1940),

de David Alfaro Siqueiros

 

 

El mural que realizó en la sede del Sindicato Mexicano de Electricistas (1939-1940, Ciudad de México bajo el título “Retrato de la burguesía” recoge el aprendizaje obtenido tras las investigaciones efectuadas a lo largo de toda la década de los treinta y constituye una de las obras murales más significativas del siglo XX. Siqueiros eligió para el mural la escalera principal del edificio.

 

La primera fase del proyecto, para el que contó con un equipo de ayudantes en el que figuraban artistas tan significativos como Josep Renau, consistió en un análisis del espacio arquitectónico. El objetivo era adecuar la composición de modo que las tres paredes y el techo quedaran integrados en una superficie pictórica continua. Para Siqueiros crear un campo visual dinámico y continuo, en sintonía con el del espectador que subiera o bajara la escalera, era tan importante como el tema representado.

 

En “Nueva Democracia” (1944, Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México) Siqueiros construye un emblema intemporal del triunfo de la libertad. Aunque la pintura tenía 16 metros de longitud, para Siqueiros no era más que "un cuadro grande"; las únicas obras que, según él, merecían el nombre de murales eran las que se articulaban con la arquitectura.

La integración de todas las artes, que Siqueiros anheló a lo largo de toda su vida, pudo hacerse realidad en el proyecto que ocupó sus últimos años, el Polyforum Cultural Siqueiros (1967-1971, Ciudad de México). El edificio, concebido por el mismo Siqueiros, posee doce lados totalmente cubiertos por murales, cada uno con un tema diferente. En el techo abovedado del piso superior pintó “Marcha de la humanidad en América Latina hacia el cosmos”, para cuya contemplación los observadores se colocan sobre una estructura móvil que gira siguiendo el sentido narrativo de las imágenes y que permite al espectador "transitar" por el relato mientras un juego de luz y sonido hace más vívida la experiencia. Si bien la grandilocuencia del proyecto no alcanzó altos niveles estéticos, supuso un gran logro como empresa colectiva que aglutinó a un equipo enorme de técnicos y artistas a los que Siqueiros supo infundir el gran ideal de un arte tecnológica y socialmente revolucionario.

 

 

 

 

 

 

La Marcha de la Humanidad en la Tierra y hacia el Cosmos(1971), ubicada en el Polyforum Siqueiros, es considerado el mural más grande del mundo con cuatro mil 600 metros cuadrados de paneles articulados. Representa cuatros temas principales: la marcha de la humanidad hacia la revolución democrática burguesa, hacia la revolución del futuro; Paz, Cultura y Armonía; y Ciencia y Tecnología.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Del porfirismo a la Revolución (1957-1966), ubicado en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, simboliza el régimen de Porfirio Díaz y la transición del movimiento armado, con obreros tras la represión de la huelga de Cananea, el pueblo en armas, la nación en llamas hasta el fin de la lucha.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Hospital de La Raza cuenta con el mural Por una seguridad completa y para todos los mexicanos (1950), que muestra a la medicina y la experimentación en cerca de 300 metros cuadrados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el siguiente video podrás conocer más acerca de este maravilloso artista:


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