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BENEFICIOS DE LA RESPIRACIÓN ABDOMINAL O DIAFRAGMÁTICA PARTE 2


La respiración abdominal o diafragmática es una técnica respiratoria consistente en aprovechar el espacio vacío que deja el abdomen al expandirse hacia adelante para ensanchar los pulmones, dado que el diafragma tiende a ir hacia abajo en dicha expansión. Hay quien lo identifica como "respirar con el estómago", dado que es fundamental el movimiento expansivo del estómago.

 

La respiración abdominal está contrapuesta a la respiración torácica, en la que expandimos la caja torácica hacia arriba y adelante para ensanchar los pulmones y aspirar el aire;  en cambio en la respiración diafragmática los pulmones se expanden hacia abajo.

 

La respiración torácica permite tener una mayor frecuencia respiratoria, mientras que  la respiración abdominal permite un número de inspiraciones por minuto menor, por lo que este tipo de respiración es mas  consciente y  solo puede utilizarse con concentración.

 

 

Los beneficios de este tipo de respiración son los siguientes:

· Permite respirar con mayor facilidad

· Se inspira más aire

· Reduce el dolor

· Ayuda con el ritmo cardiaco

· Reduce la ansiedad  y el estrés

· Reduce la tensión muscular

· Hace que la respiración sea más lenta

· Provoca la relajación

 

 

¿Pero qué pasa en nuestro cuerpo al respirar con el diafragma?

 

1. Se corrige la acidificación de la sangre pues al ser un proceso consciente, esta respiración permite pausar la frecuencia respiratoria evitando la taquipnea o hiperventilación subclínica propia de los estados de ansiedad o estrés. De este modo evitamos que la sangre se acidifique por exceso de oxígeno en relación con el CO2, lo que comporta mareos, nerviosismo y diversos síndromes neurológicos. La respiración abdominal nos devuelve los niveles normales de CO2 en sangre y nos ayuda a eliminar la ansiedad.

 

2. Estiramos la columna pues nos permite extender las vértebras dado que en la expulsión del aire el diafragma asciende empujando los pulmones y la espalda. Podemos aprovechar para ayudar e intensificar este movimiento con los hombros y los dorsales, de modo que estiremos las vértebras ayudándolas a separarse, de modo que prevengamos protusiones y agarrotamientos de los discos.

 

3. Pautamos el ritmo respiratorio La respiración abdominal nos ayuda a respirar con más lentitud y por tanto a relajarnos y tomar consciencia de lo que hacemos al concentrarnos en ello, dejando de lado todo tipo de preocupaciones y ciclos obsesivos que  generen estrés.

 

4. Mantenemos la elasticidad pulmonar y La máxima capacidad pulmonar que alcanzamos en cada respiración que es de unos seis litros de aire y a partir de los cuarenta años la misma empieza a decrecer, de tal suerte que cuando llegamos a los sesenta años nuestra capacidad pulmonar puede ser un 30% inferior a la que teníamos con treinta. Una de las causas es que no "entrenamos" a los pulmones para que mantengan su elasticidad y se atrofian debido a cambios en los tejidos, los músculos, los huesos y el sistema nervioso. La respiración abdominal es un buen ejercicio para mantenerlos elásticos y tonificados.

 

5. Aprovechamos mejor la capacidad pulmonar al tirar el diafragma hacia abajo, los pulmones de expanden en profundidad alcanzando su volumen óptimo, con lo cual entra más oxígeno en el cuerpo, sin detrimento del CO2, lo que permite aportarlo a las células sin necesidad de aumentar ni la frecuencia cardíaca ni la respiratoria. Esto redunda a la larga en una mejor salud cardiovascular.

 

A medida que se sienta más cómodo con la práctica de este tipo de respiración, se puede empezar a emplearla en las siguientes situaciones:

· Subir escaleras

· Hacer caminatas largas

· Transportar o levantar objetos

· Hacer ejercicio

· Realizar las actividades diarias

 

 

En los siguientes enlaces encontraras mayor información acerca del tema:



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