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DISFRUTAR DE LA MÚSICA


 

Hoy en día, suena música en todas partes, en las tiendas, en el coche, en casa, en los bares, incluso en el lugar de trabajo. Ello ha provocado que termine formando parte habitual del panorama sonoro como puede ser el de un ventilador o el ruido de una obra, una presencia más en la que raramente nos detenemos.  Esto supone una diferencia entre lo que es oír y escuchar y esta última consiste en la voluntad e intencionalidad por parte de la persona, lo que no necesariamente sucede con el solo oír. El que escucha quiere hacerlo, tiene la intención de oír con atención, mientras que quien oye simplemente percibe los sonidos, muchas veces sin cobrar conciencia de ello.

Oír o escuchar música no es lo mismo, oír música no necesariamente implica que se disfrute, si no aprendemos a escuchar música, nuestra relación con la música no pasará de lo superficial.

 

Aquí se muestran algunas propuestas para escuchar música y obtener una mejor relación con ella.

 

LEER LA LETRA: La música en la adolescencia tiene un carácter identitario, sin embargo, a medida que pasa el tiempo y tenemos otras ocupaciones, ya no parece tan importante, sin embargo entender el mensaje de la melodía,  prestar atención a la letra de una canción es parte esencial del disfrute de la música, no basta con canturrear el estribillo, sino que es importante leer  las estrofas y comprender su significado.  El sistema neuronal se activa cuando nos fijamos en la letra de una canción ya que al procesar la letra, se ponen en marcha las mismas zonas del cerebro que sirven para reconocer palabras y procesar imágenes visuales. En definitiva, atender tanto la melodía como la letra proporciona una experiencia más completa.

 

BAILAR: La lógica parece dictar que la mejor forma de estar concentrados en la música es estar quietos, plenamente relajados, sin embargo esto no siempre es así, a menos que estés en un concierto con la sinfónica. Investigaciones han encontrado que   existe una estrecha relación entre la danza y diversos procesos cognitivos que implican lo visual y auditivo. Se puede prestar más atención al ritmo de una canción  en el momento en que estamos obligados a mover nuestro cuerpo de forma acorde al ritmo escuchado.

 

UTILIZAR LA VISTA: La inspiración puede provenir de estímulos visuales, algo semejante ocurre cuando escuchamos música, pues es cuando podemos poner en marcha nuestra capacidad sinestésica. Es por esto que cada vez más grupos suelen introducir proyecciones u otras señales visuales en sus conciertos no sólo para romper la monotonía visual del escenario, sino como refuerzo  a la música que se está interpretando.

 

HAZTE PREGUNTAS: La gente que escucha música a menudo, y sobre todo, los profesionales, están acostumbrados a aislar determinados elementos de la mezcla musical y a hacerse preguntas sobre lo que escucha. Te muestro una serie de preguntas que podemos plantearnos para afinar el oído: ¿qué clase de ritmo tiene la canción? ¿Qué es lo que está tocando el solista? ¿Serías capaz de cantar la melodía? ¿La progresión armónica te suena de otras canciones? ¿Qué instrumentos suenan? ¿Qué elementos se repiten a lo largo de la canción? ¿En qué momentos la dinámica de la canción desciende? ¿Se te está haciendo corta o larga la canción que estás escuchando? Estas y más preguntas te harán reflexionar sobre el tipo de música que escuchas.

 

PONER ATENCION AL CONTEXTO: Nuestro humor y capacidad de atención varían a lo largo del día, por eso debemos intentar conectar en diversos momentos del día con la música,  por la mañana al levantarnos, a última hora en la noche, conduciendo el coche, en la cama, en un día de lluvia mientras nos tapamos con una manta, o disfrutando del sol veraniego en el parque, la música puede sonar totalmente distinta según el contexto en el que nos encontremos.

 

 

ESCUCHAR MUSICA EN VIVO, MEZCLAS Y VERSIONES DE OTROS ARTISTAS: Una buena forma de entender cómo funciona una canción, en especial su sistema rítmico y sus arreglos, es compararla con otras versiones del mismo tema. ¿Qué se conserva y qué es totalmente diferente? ¿Por qué determinado grupo ha decidido cambiar algunas cosas en directo y conservar otras? Abre  un nuevo panorama.

 

 

VOLUMEN: Algunas obras musicales advierten que deben ser reproducidas a un volumen alto, esto es porque  la música a un volumen bajo sirve para ambientar bien una estancia y para no interferir en las conversaciones que allí tienen lugar, pero no sirve para escuchar todos los matices de una composición musical. Por supuesto, no nos debemos pasar, un volumen excesivamente alto  podría llegar a distorsionar la música.

 

 

 

En  el siguiente enlace podrás encontrar el punto de vista de Daniel Barenboim director y pianista  sobre cómo sacar el máximo provecho al escuchar música, el mayor disfrute a ese sublime acto de escuchar, aunque él  se refiera a música clásica, de cámara y opera, sin embargo el escuchar música de todo tipo  te hará llevar una vida más placentera: 


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