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¿SABIAS…QUE ES LA PROPIOCEPCIÓN?


La propiocepción es la capacidad que tiene nuestro cerebro de saber la posición exacta de todas las partes de nuestro cuerpo en cada momento. Dicho de otra manera, a nuestro cerebro le llegan diferentes órdenes desde las articulaciones y los músculos y la posición exacta de los mismos,  de esta manera se “procesan” todas estas órdenes y se puede saber en qué posición exacta se encuentra nuestro cuerpo en cada momento. Este sistema interpreta entonces si es necesario reaccionar de manera inmediata activando otros grupos musculares para evitar lesiones, una caída, etc.

Las  funciones sobre las que actúa la propiocepción son: regular el equilibrio, coordinar los movimientos, mantener el nivel de alerta del cerebro.

 

EL SISTEMA PROPIOCEPTIVO SE COMPONE DE...

 

o    Receptores nerviosos: Que se encuentran en nuestros músculos, articulaciones, ligamentos, tendones y huesos. Esos receptores propioceptivos son el huso muscular, los órganos tendinosos de Golgi, los receptores de la piel y los receptores cinestésicos articulares. Dentro del sistema propioceptivo, funcionan como algo parecido a los acelerómetros de los teléfonos móviles.

 

o    Nervios aferentes: Son los transmisores del sistema propioceptivo encargados de transmitir toda esta información recogida por los receptores propioceptivos y enviarla al sistema nervioso central.

 

o    SNC (Sistema Nervioso Central): Se procesa toda esta información recibida. Es el “ordenador central” del sistema propioceptivo. Desde allí se enviarían las órdenes necesarias a las mismas u otras articulaciones y/o músculos, para producir la reacción deseada.

 

Algunos ejemplos de propiocepción son por ejemplo: imaginemos que estamos esquiando (o jugando a futbol…) y en uno de las rotaciones, la rodilla derecha “gira” un poco más de lo normal. En cada giro, los ligamentos y receptores de la articulación de la rodilla están enviado información del estiramiento de los ligamentos, la posición de los mismos al cerebro, el Sistema Nervioso Central reacciona a esta información ordenando la contracción y relajando los cuádriceps para permitir éste movimiento. En ese momento, el ligamento cruzado anterior envía la orden que se está estirando más de la cuenta y hay peligro de romperse. Es entonces cuando el sistema propioceptivo entra en funcionamiento. El cerebro envía la orden inmediata de reaccionar. Ya sea contrayendo más fuerte el cuádriceps o haciendo que nos tiremos al suelo. Evitando así la ruptura del ligamento cruzado.

 

Los ejercicios de propiocepción o de entrenamiento propioceptivo, son un entrenamiento más bien neuromuscular, gracias a la «reeducación» de la articulación lesionada, el deportista conseguirá potenciar la toma de consciencia y de sensibilización de las estructuras musculares, articulares, tendinosas y óseas.

El entrenamiento de propiocepción es un trabajo perfecto para evitar las lesiones, prevenir recaídas o ayudarnos en el proceso de rehabilitación de una lesión.

 

Cuando se sufre un esguince de tobillo, la señal sensorial que se  recibe en el cerebro se ve alterada, en esos casos, la respuesta  no será la misma que antes, por eso, una vez que hayan cicatrizado las fibras del ligamento lesionado se deberá  entrenar de nuevo la propiocepción del tobillo para evitar nuevas lesiones.

 

En un tobillo con el sistema propioceptivo “lesionado”, en el momento que el ligamento se estira más de la cuenta, el cerebro no puede reaccionar porque no le han llegado las señales de que se está produciendo un estiramiento exagerado del mismo. La falta de entrenamiento propioceptivo tras un esguince de tobillo es la principal razón por la que, tan frecuentemente, se repiten las “torceduras”. Así pues, tras un esguince o una luxación, el entrenamiento de la propiocepción de tobillo es fundamental.

 

 

En los siguientes enlaces podrás encontrar mayor información acerca de este interesante tema.

 



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