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EL IMPACTO DEL EJERCICIO FISICO EN EL CEREBRO


La actividad física frecuente y controlada ayuda en el aprendizaje, en el alzhéimer, en la depresión, la ansiedad y  la generación de neuronas. Muchos estudios científicos recientes han demostrado que para lograr una mayor oxigenación del cerebro y estimular las conexiones neuronales adecuadas, es necesaria la preparación física.

 

Los cambios de plasticidad cerebral inducidos por el deporte a edades tempranas pueden mantenerse y generar beneficios cognitivos a largo plazo, además se ha descrito una mayor velocidad de procesamiento de información a edades avanzadas en quienes practicaron deporte durante la adolescencia.

 

Existen estudios sobre resultados académicos que asocian el deporte con una mejor calificación en matemáticas y aritmética, los investigadores escriben que el hipocampo y la corteza prefrontal del cerebro, en donde residen las funciones de memoria y control cognitivo, respectivamente, son muy sensibles a los beneficios de la actividad física, por lo que en los colegios no deben reducirse las horas de actividad física para aumentar las de ciencias o matemáticas, al contrario hay que aumentar las jornadas escolares de educación física y fomentar los entrenamientos y  competiciones de fútbol, baloncesto, atletismo y otros deportes para que los niños tengan un mejor rendimiento académico. El ejercicio no hace más listos a los niños, pero sí aumenta su capacidad cognitiva y los lleva hasta el límite de sus habilidades, sobre todo en análisis lógico-matemático.

 

Esto es por el proceso llamado  neurogénesis, donde se producen a través de compuestos en la sangre que entran al cerebro y aumentan conforme el individuo hace ejercicio duplicando e incluso   triplicando  la creación de nuevas neuronas.

 

Existen investigaciones que intentan probar que esas nuevas neuronas pueden ocupar zonas del cerebro donde hay lesiones y ayudan a curarlas. De acuerdo con los científicos, el procesamiento de información está intrínsecamente ligado al movimiento y por eso el sedentarismo requiere muchas menos neuronas que el deporte. Este proceso demuestra que el cerebro del sujeto que hace ejercicio funciona distinto al del sujeto sedentario. El resultado global de la actividad física es un aumento neto de la capacidad del cerebro para procesar cantidades de información muy variables.

 

Los investigadores concluyeron que la actividad física crónica, realizada de manera regular y a largo plazo, tiene efectos antidepresivos y ansiolíticos, afirman que el ejercicio mejora el equilibrio de los neurotransmisores más conocidos como son la dopamina, encargada del movimiento, y la serotonina, encargada del control de las emociones. El deporte logra regular y normalizar los niveles de estos neurotransmisores, evitando los excesos y las ausencias de uno y de otro reflejándose en el estado de ánimo.

 

Algunos estudios establecen que se necesitan 45 minutos de ejercicio aeróbico de 3-5 días por semana para obtener el máximo de beneficios y mejorar el estado de ánimo, la autoestima, el equilibrio psicológico, facilita el sueño reparador y la disminución del estrés, sin embargo con media hora diariamente es posible lograr buenos resultados.

Un plus que da el hacer ejercicio es el practicar los deportes en equipo, ya que  son más efectivos que el ejercicio intenso individual y brindan la oportunidad de socializar y compartir  diversas disciplinas.

 

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