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SABER DIVERTIRSE


Una vida espiritual no es necesariamente una vida seria y callada, al contrario, disfrutar de tareas agradables en individual o acompañado es necesario para vivir una vida más plena.

 

Según el diccionario la diversión es una actividad que produce placer y distrae de las preocupaciones y el aburrimiento, sin embargo no todo lo que nos ayuda a no pensar en nuestros problemas es divertido, porque no todo produce alegría. En los niños pequeños, jugar, reír, disfrutar y divertirse, es parte natural de su forma de ser, conforme uno va creciendo esta capacidad muchas veces se va perdiendo, las obligaciones y responsabilidades  la van atrofiando y en muchos de los casos se sustituye por el trabajo. Trabajar cómo locos puede ayudar a no pensar en los problemas familiares, pero no  divierte y mucho menos ayuda a resolverlos.

 

Así como el cuerpo necesita dormir y descansar para recuperarse y funcionar adecuadamente, se necesita diversión para recuperarse del desgaste emocional y psicológico y aumentar la salud y bienestar general. Se cree equivocadamente que la única y mejor forma de descansar es acostarse y ver televisión y aunque sí se descansa esto  no elimina o disminuye el cansancio provocado por el estrés, las preocupaciones y  los problemas.

 

Es necesario reflexionar sobre cuántas de las actividades que se hacen para divertirse o para llenar el tiempo libre, realmente  divierten. Cada persona se divierte de una manera diferente, de acuerdo a su forma de ser, a sus valores, sentimientos, pensamientos y experiencias previas. Lo que puede ser muy divertido para una persona, puede ser muy aburrido para otra. Hay quien se divierte con actividades que puede hacer estando solo y hay personas que necesitan a otras personas para divertirse. Algunos prefieren actividades que requieren mucho esfuerzo o fuerza física y otros buscan actividades más tranquilas.

 

Romper con la rutina, reconocer la importancia de la risa producto de la diversión y estar dispuestos a dedicar un tiempo específico para realizar actividades divertidas es el punto de inicio. Además es necesario eliminar los obstáculos y exigencias que se autoimponen e incluso reflexionar sobre las creencias acerca de la diversión que impiden tener una vida creativa y divertida. Uno de los principales obstáculos en relación a la diversión es la presión de nosotros mismos o de los demás.

 

 Algunas de las  razones para no disfrutar de cosas divertidas pueden ser:

· La rigidez y/o el perfeccionismo, resultado de la educación o de lo que se vivió en la niñez o adolescencia,

· El miedo a la crítica de los demás,

· La moda que "obliga" a hacer "cosas divertidas" que en lo personal no divierten.

· El hábito de preocuparse por todo o de estar constantemente tenso,

· Una mala autoestima, que  lleva a vigilarnos todo el tiempo para tratar de dar una imagen aceptada por la sociedad,

· Haber desarrollado una actitud de víctima.

· Haber perdido la capacidad de asombro y de ser creativos.

· Tener ideas equivocadas como: “divertirse es perder el tiempo”  “sólo la gente irresponsable se divierte” “las personas inmaduras solo buscan la diversión y las risas”  “el valor e importancia de una persona depende de lo que tiene, por lo tanto no podemos desperdiciar el tiempo en risas” etc.

 

Para divertirse se  necesita enfocar en el proceso, en lo que se hace y no en los resultados, además de saber qué es lo que le divierte a cada uno. Incluso si se  cambia la actitud aun ante las obligaciones se puede hasta a llegar a  realizarlas con mayor placer.

 

En el siguiente enlace podrás encontrar mayor información acerca del tema: 


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